“En medio del entrenamiento el Iker empezó a sentirse mal, empezó a dolerle el pecho, la boca y los brazos, no tenía noción de que estaba teniendo un infarto, sólo le dijeron después”, reveló Carlo Cutropia, agente del arquero del Porto, en una entrevista que le concedió a la emisora española Cope, citada por el portal Infobae.

Después de esos síntomas, Casillas fue trasladado de inmediato para el hospital, allí llegó consciente, fue diagnosticado y se le realizó un cateterismo. “La situación se resolvió a la hora, sin que él se quedara con cualquier tipo de secuela”, confirmó el Porto a través de un comunicado que publicó horas después.

Casillas envió un parte de tranquilidad a sus seguidores con una fotografía desde su habitación en el hospital y expresando que su falla cardíaca fue un “susto grande”, pero que está “con las fuerzas intactas”.

En las últimas horas bastante se ha especulado con el futuro profesional del Iker Casillas. Lo cierto es que el español seguirá en observación clínica hasta este viernes. Solo hasta este jueves el arquero recibió la visita de su esposa, la periodista Sara Carbonera, quien no se encontraba en la ciudad.