Con seis saques directos y 22 golpes ganadores, la asiática se impuso con parciales de 6-4 y 6-2 en apenas una hora y 17 minutos de juego.

Brady, de 22 años, solo pudo ponerle algo de resistencia en el primer set, aunque alcanzó a aprovechar un par de dudas de la campeona para advertir que todavía tiene mucho que mejorar.

La norteamericana había llegado a la final tras vencer a la checa Karolina Muchova, con lo que dejaba la sensación de que podría representar un obstáculo interesante para la japonesa.

Osaka, que comenzó el torneo como siembra 3, se convertirá en la número dos de la clasificación WTA tras conseguir su título.

Para ella es su cuarta corona ‘major’ después de sus dos títulos en el Abierto de Estados Unidos (2018 y 2020) y su otro trofeo del Abierto de Australia (2019).

“No pude jugar mi último Grand Slam con público, así que ver a toda esta gente en la grada significa mucho para mí”, comentó la ganadora tras cerrar su victoria.

Osaka también extendió su racha a veintiún partidos ganados de forma consecutiva; la razón principal de su dominio en los dos últimos Grand Slam sobre superficie dura: sus títulos en Flushing Meadows y Melbourne Park.