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El partido programado entre el Rayo Vallecano y el Real Oviedo, correspondiente a la jornada 23, fue suspendido pocas horas antes de su celebración debido a que el césped del Estadio de Vallecas no ofrecía garantías suficientes en materia de seguridad para los jugadores. Así lo comunicó LaLiga, la organización que dirige y supervisa la competición española, señalando que la decisión fue tomada “con el objetivo de velar por la integridad física de los jugadores”. Esta determinación llegó un día después de que la plantilla del equipo local hiciera pública su preocupación por el mal estado del terreno de juego.
En un comunicado oficial, LaLiga explicó que, a pesar de los notables esfuerzos realizados por el Rayo Vallecano para reemplazar por completo el césped durante esa semana, las condiciones meteorológicas desfavorables, especialmente la continuidad de las lluvias, impidieron que el campo alcanzara el estado óptimo requerido para la disputa de un partido profesional. Según la información proporcionada, tanto el club como la patronal del fútbol español trabajaron “hasta el último momento” intentando agotar todas las alternativas posibles para sacar adelante el encuentro; sin embargo, la persistencia de las adversidades atmosféricas frustró estas intenciones.
LaLiga afirmó haber monitorizado “de manera constante” todas las labores de mantenimiento y adecuación del estadio. La organización insistió también en que puso todos los medios a disposición para garantizar la viabilidad del partido. A pesar de estos intentos, el deterioro superficial y estructural del terreno de juego resultó insalvable en esas circunstancias.
La situación no es nueva para el conjunto madrileño. Durante la pretemporada, tanto el cuerpo técnico encabezado por Íñigo Pérez como los jugadores del Rayo ya habían alzado la voz respecto a la calidad del césped, tachándolo de impropio para un equipo de primera división. La suspensión del partido se produjo justo después de que los futbolistas, a través de un comunicado avalado por la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), reivindicaran “condiciones de trabajo dignas”.
En esa nota, los integrantes del club recordaron que debieron entrenar casi tres meses fuera de la ciudad deportiva por el mal estado de las instalaciones, una situación que afectó directamente su trabajo cotidiano. Los futbolistas describieron el campo como “deficiente, inestable e impracticable”, recalcando que el césped no cumple con los requisitos mínimos para un partido de la liga profesional y solicitando que la coyuntura no se prolongue por el riesgo latente para su integridad.
Asimismo, el colectivo rayista enfatizó que su intención no era confrontar a la directiva con el comunicado, sino preservar la salud y la competitividad, defendiendo el escudo del club con condiciones adecuadas para el ejercicio de su actividad.
¿Qué ocurre si un partido se suspende por el estado del campo?
Cuando una autoridad como LaLiga determina la suspensión de un partido por las condiciones del terreno de juego, suelen establecerse nuevos plazos y obligaciones tanto para los clubes como para la organización del torneo. Este tipo de medidas se adoptan con el fin de proteger la seguridad de todos los participantes y mantener la integridad de la competición.
La reprogramación y el seguimiento de mejoras en las instalaciones forman parte del protocolo, así como un proceso de evaluación para asegurar que, en la siguiente fecha prevista, el campo sí reúna las condiciones necesarias. Este procedimiento también da pie a discusiones sobre las responsabilidades de los clubes y la planificación de infraestructuras adecuadas ante eventos climatológicos.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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