La Liga Betplay I 2026 del fútbol profesional colombiano se encuentra nuevamente bajo los reflectores debido a una reciente sanción impuesta por el Comité Disciplinario de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) a Jonathan Risueño, actual entrenador del Deportivo Pasto. La medida disciplinaria se produce tras los acontecimientos ocurridos en el partido entre el Pasto y Deportivo Pereira, celebrado en el estadio Centenario de Armenia, el cual concluyó en un empate de 2-2. Este resultado, sin embargo, quedó eclipsado por el altercado protagonizado por Risueño y su colega Arturo Reyes, episodio que tensó los ánimos tanto dentro como fuera del terreno de juego.
De acuerdo con la decisión del Comité Disciplinario de la Dimayor, Jonathan Risueño recibió una suspensión de cuatro partidos. La resolución oficial argumenta que el técnico español “empleó lenguaje ofensivo, grosero u obsceno contra un adversario” y, además, “provocó al público”. A esta sanción deportiva se suma una multa económica que supera los siete millones de pesos, elevando la gravedad de la falta a un plano tanto ético como económico para el entrenador y su equipo. En respuesta, se espera que los directivos del Pasto presenten, dentro del plazo previsto, la correspondiente reposición al fallo.
No es la primera vez en la temporada actual que Risueño se ve involucrado en hechos controversiales. Según lo reportado en el texto, anteriormente tuvo un desencuentro verbal con un periodista durante una rueda de prensa y, en otra ocasión, abandonó la sala de conferencias antes que Leonel Álvarez, director técnico del Atlético Bucaramanga, lo que añadió tensión adicional entre los diferentes actores del fútbol nacional. Tales antecedentes contribuyen a la percepción de Risueño como un personaje polémico en la Liga Betplay.
La denuncia de lo ocurrido en Armenia fue reiterada por César Poveda, asistente técnico del Deportivo Pereira, quien enfatizó que, tras el pitazo final, testigos notaron una situación inusual: “El profe Arturo (Reyes) sale a reclamarle al entrenador del equipo rival por esa grosería que hizo, eso no se hace: escupir a otra persona y mucho menos a alguien de nuestra hinchada. Creo que es una falta de respeto grande y no se puede quedar así”, manifestó Poveda, subrayando la gravedad de los hechos y la indignación generada en el ámbito deportivo.
En el panorama de la Liga Betplay, sanciones como la sufrida por Risueño no son casos aislados. En la misma ronda disciplinaria, también se dictaron fechas de suspensión para otros entrenadores, como Camilo Ayala (una fecha), Arturo Reyes (dos fechas) y Alejandro Restrepo (tres fechas), lo que evidencia un ambiente de tensión y la importancia de mantener la disciplina tanto dentro como fuera de la cancha. Estas medidas buscan preservar el respeto y la integridad del espectáculo futbolístico, responsabilizando a los entrenadores por sus conductas durante los torneos oficiales.
¿Por qué la Dimayor aplica sanciones disciplinarias a entrenadores en el fútbol profesional colombiano?
La División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), como ente organizador del fútbol profesional en el país, establece un marco normativo para regular el comportamiento de jugadores, entrenadores, directivos y demás actores relacionados con los campeonatos nacionales. Las sanciones disciplinarias, como las descritas en el caso de Jonathan Risueño, buscan garantizar las condiciones de respeto mutuo dentro y fuera del campo de juego, promoviendo la ética y el buen ejemplo en todas las categorías.
Cuando ocurren incidentes que atentan contra el reglamento, como el uso de lenguaje ofensivo, gestos inapropiados o provocaciones al público, el Comité Disciplinario de la Dimayor evalúa las pruebas, testimonios y reportes arbitrales, y determina medidas que van desde multas económicas hasta suspensiones en la participación deportiva. Estas resoluciones buscan desalentar conductas que puedan afectar la imagen y el desarrollo del fútbol colombiano.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO