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La edición actual de la Liga BetPlay-1 ha puesto en escena una tendencia marcada por la presencia de entrenadores jóvenes en los banquillos de Colombia. Este cambio se advierte desde el inicio del torneo, donde de los 20 directores técnicos que asumieron la dirección de sus equipos, nueve tienen menos de 45 años. El dato, revelado en el contexto del arranque de la liga, indica una transformación en la mentalidad de los clubes colombianos, quienes están apostando por propuestas renovadas, estrategias modernas y perfiles menos tradicionales en busca de adaptarse a las crecientes exigencias del fútbol profesional.
Entre los que comandan esta renovación se encuentran Juan David Niño, al frente de Águilas Doradas, y José Luis García, quien dirige Llaneros, ambos con solo 37 años de edad. Estos dos entrenadores lideran la lista de técnicos emergentes y se convierten en referentes para otros jóvenes profesionales del balompié nacional. La lista continúa con Sebastián Oliveros, de Fortaleza CEIF, con 38 años, quien representa uno de los proyectos de menor edad dentro del campeonato.
Dentro de este grupo de estrategas con edad que ronda los 40 años se destacan Diego Arias, director técnico de Atlético Nacional, que tiene 40 años, así como Alejandro Restrepo del Independiente Medellín, David González del América de Cali y Jonathan Risueño al mando del Deportivo Pasto, todos ellos con 43 años. Lucas González, de Deportes Tolima, cuenta con 44 años, mientras que la lista de entrenadores considerados jóvenes se cierra con Alexis Márquez, de Jaguares, que tiene 49 años. La elección de estos nombres refleja el deseo de algunas instituciones de incorporar nuevas formas de trabajo.
La irrupción de estos entrenadores introduce un aire distinto: se identifican por la adopción de metodologías modernas, utilización de analítica deportiva para optimizar el rendimiento y una interacción más cercana y empática con los jugadores, elementos que pueden marcar el rumbo de los equipos en una liga caracterizada históricamente por la prudencia y el apego a la experiencia. Sin embargo, el gran desafío será ratificar sus capacidades tácticas y su idoneidad en la competencia directa frente a rivales con amplia trayectoria.
En el extremo opuesto, la competición cuenta con técnicos de gran experiencia y reconocido recorrido. Figuras como Alfredo Arias (Junior de Barranquilla), Pablo Repetto (Santa Fe) y Alberto Gamero (Deportivo Cali) encabezan este grupo de veteranos, acompañados por nombres como Ricardo Valiño (Internacional de Bogotá), Leonel Álvarez (Atlético Bucaramanga), Hernán Darío Herrera (Once Caldas), Arturo Reyes (Deportivo Pereira), Hubert Bodhert (Alianza), Flabio Torres (Boyacá Chicó) y Nelson Flórez (Cúcuta Deportivo). La coexistencia generacional otorga un matiz especial a la liga, en la que la innovación se mide de cerca con la experiencia acumulada.
Con este escenario, la expectativa está puesta en el desenlace de la temporada 2026, considerada por muchos analistas como el punto de inflexión para la confirmación de las capacidades de los entrenadores jóvenes. Será clave evaluar si logran imponerse en los duelos tácticos y conseguir resultados trascendentales frente a la jerarquía y el recorrido de los técnicos más experimentados, o si la tradición seguirá definiendo la balanza del fútbol colombiano.
¿Cuáles son los principales retos que enfrentan los entrenadores jóvenes en el fútbol profesional colombiano?
La irrupción de entrenadores menores de 45 años en la Liga BetPlay-1 representa un cambio que no está exento de desafíos. Estos técnicos deben demostrar que sus estrategias modernas y su visión innovadora pueden traducirse en resultados positivos, luchando día a día contra la desconfianza derivada de su menor experiencia en comparación con los referentes históricos de los banquillos.
Además, el entorno competitivo del fútbol colombiano exige a los estrategas jóvenes la capacidad de adaptarse a diferentes contextos, gestionar plantillas con jugadores de trayectorias diversas e incorporar avances tecnológicos y de análisis sin perder de vista la gestión emocional y motivacional del grupo. El éxito de esta generación dependerá, en buena medida, de su habilidad para equilibrar renovación y tradición en una de las ligas más complejas de Sudamérica.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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