Por: El Colombiano

El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las a...

Este artículo fue curado por pulzo   Feb 27, 2026 - 7:05 pm
Visitar sitio

El Flamengo, considerado uno de los clubes más ilustres de América, enfrenta una de sus crisis futbolísticas más profundas tras su reciente derrota en la Recopa Sudamericana. Su capitán y figura principal, Giorgian de Arrascaeta, fue quien expresó con sinceridad el sentir generalizado: “No somos el Flamengo que queremos ser. Todos tenemos que mejorar”, resumen que evidencia el desconcierto que ronda al equipo después de caer inesperadamente ante Lanús en el estadio Maracaná. Según un reporte de El Colombiano, este resultado se suma a una serie de desilusiones para el plantel, que la temporada anterior se consolidó como campeón de la Copa Libertadores y del Brasileirão, pero que ahora parece lejos de ese brillo.

El arranque de 2026 ha estado marcado por la pérdida de otros títulos importantes, como la Supercopa de Brasil, que fue para Corinthians, lo cual ha agravado la percepción de decadencia en el rendimiento colectivo. El análisis pospartido muestra una constante en los encuentros recientes: Flamengo controla la posesión del balón, pero carece de profundidad ofensiva. Durante la final de la Recopa, el equipo llegó a dominar el 77% de la posesión en el partido de vuelta, pero esto no se tradujo en goles ni en una victoria, cerrando la serie con un resultado adverso de 3-2 en tiempo extra, como recapitula el mismo medio. Esta tendencia ha puesto en duda las estrategias implementadas por su técnico, Filipe Luís.

En conferencia de prensa, Filipe Luís afirmó que el equipo tiene “su cara, en lo bueno y en lo malo”, insistiendo en que, pese a los errores puntuales, Flamengo jugó predominantemente en campo rival y fue, a su juicio, superior en actitud. Sin embargo, los resultados contradicen sus percepciones. El club había realizado una inversión récord en Sudamérica al adquirir al mediocampista Lucas Paquetá por 42 millones de euros, pero la falta de un delantero de referencia (“un 9”) sigue pasando factura: la opción por Kaio Jorge, goleador del Cruzeiro, no se concretó, y ni Pedro ni Bruno Henrique logran reencontrar su mejor nivel, resalta El Colombiano.

La alineación de variaciones inéditas en el ataque, como Éverton Cebolinha y Gonzalo Plata, no rindió los frutos esperados. Incluso la línea defensiva, firme el año anterior y reconocida por la actuación de Léo Ortiz, Léo Pereira y Danilo, ha perdido solidez, a tal punto que errores individuales, como el pase corto de Ayrton Lucas que permitió el primer gol argentino, han definido series completas.

El ánimo en la plantilla es de autocrítica. Figuras como Danilo, con experiencia en clubes grandes europeos, señalan la necesidad de asumir responsabilidades técnicas, físicas e individuales. A pesar de haber logrado empatar tras dos penaltis convertidos por De Arrascaeta y Jorginho, el equipo cedió en la prórroga ante los tantos de José María Canale y Dylan Aquino, lo que selló la derrota en el propio Maracaná. La sensación de frustración fue recogida por De Arrascaeta, quien manifestó la ilusión perdida de conseguir una nueva copa, así como la convicción de que es imprescindible “bajar la cabeza, trabajar y volver a ser lo que fuimos”.

La situación de Flamengo deja en evidencia cómo la presión de los éxitos pasados puede convertirse en un peso difícil de sobrellevar para cualquier colectivo deportivo, especialmente cuando las inmediatas aspiraciones contrastan con la realidad.

¿Por qué la posesión del balón no garantiza el triunfo en el fútbol? La pregunta es relevante dado que Flamengo, a pesar de dominar ampliamente la posesión en los partidos recientes, no ha logrado concretar sus oportunidades y ha terminado cediendo ante rivales que aprovecharon mejor sus momentos de ataque. La posesión es solo una parte del juego: requiere acompañarse de profundidad, claridad en el último pase y eficiencia de cara al arco rival. Lo sucedido con Flamengo, de acuerdo con El Colombiano, ilustra que en competencias de alto nivel, los equipos necesitan mucho más que monopolizar el balón: deben transformar ese dominio en ocasiones claras y goles efectivos, algo que al conjunto rubro-negro se le ha escapado por completo en este inicio de temporada.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

* Pulzo.com se escribe con Z

LO ÚLTIMO