Y es que, por si fuera poco, el suizo acusó problemas físicos durante el partido que hicieron temer que abandonara un partido por primera vez en más de dos décadas de carrera.

Federer ganó con cierta holgura su primer set, con parcial de 6-3. Esto, sumado a la abismal diferencia de escalafón con su rival, el estadounidense Tennys Sandgren (100 del mundo en la ATP), hacía prever un partido tranquilo para el suizo.

Sin embargo, su rendimiento decayó ostensiblemente en el segundo y el tercero, en los que perdió 2-6 y 2-6, haciendo notoria su merma física y la necesidad de ahorrar esfuerzos para evitar que su condición lo marginara del encuentro.

El cuarto set fue el de las hazañas, pues primero se levantó de un 4-5 y luego un 5-6 en los que estuvo cerca de poner fin a su primer grand slam del año en solo 4 sets. Al final levantó y llevó todo a un tie break en el que revirtió los 7 match points para forzar un quinto set en el que al norteamericano le pesó la presión de la Rod Laver Arena y no pudo volver a imponerse.

El quinto parcial, Federer ganó 6-3 e hizo honor a la figura de gran competidor y buen ganador, diciendo que en casos como estos, “a veces hay que tener suerte”.

En semifinales, el rival de Federer estará entre el canadiense Milos Raonic y el serbio Novak Djokovic, que jugarán a segunda hora este martes.