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Un museo dedicado al icónico Ron Viejo de Caldas recibe a los visitantes bajo la guía de un actor que encarna a Ramón Badía, el legendario maestro ronero de origen cubano y catalán. Este espacio, que ha funcionado durante los últimos cinco años, exhibe una cuidada selección de botellas antiguas y busca mantener vivo el legado del creador de la famosa bebida. Según el relato del guía, se ha decidido no revelar su verdadero nombre con el objetivo de que los asistentes asocien su presencia única e íntegramente al personaje de Badía, reforzando así la atmósfera histórica que envuelve cada rincón del museo.
Ramón Badía, quien llegó a Colombia a finales de la década de 1920 contratado por la Industria Licorera de Caldas, fue el artífice de la fórmula que dio origen al Ron Viejo de Caldas, uno de los rones más emblemáticos del país. Su historia es el hilo conductor que atrae a numerosos visitantes, muchos de los cuales se sienten cautivados tanto por el relato como por la tradición y renombre de la destilería local. Según explican durante los recorridos, cada jornada incluye alrededor de tres catas donde los asistentes aprenden a apreciar las características de un buen ron a través de la vista, el olfato y el gusto, estableciendo así un puente sensorial entre la historia del producto y quienes hoy lo disfrutan.
Héctor Bernal, activador de marca de la destilería, añade que la experiencia en el museo va más allá del recorrido y la degustación. Durante toda la jornada, hay presentaciones de música en vivo que acompañan una muestra dedicada a la coctelería. En este espacio, se ofrecen tres cocteles —Barranquero, Mirlo acuático y Colibrí—, todos elaborados con ron añejado en roble blanco y nombrados en homenaje a las aves silvestres de la región. Estas recetas no solo reflejan la riqueza natural del entorno, sino que también revalorizan la tradición coctelera local.
El ambiente se transforma en una celebración constante; de hecho, la programación musical se extiende desde el mediodía hasta las 11:00 p.m., mientras que el museo abre sus puertas al público entre las 2:00 p.m. y las 8:00 p.m. Otro dato destacado es la exposición de 30 botellas de licor que datan desde 1945, una muestra tangible de la longevidad y evolución de este ron. Para quienes desean probar las mezclas, cada coctel tiene un costo de $10.000, haciendo accesible la experiencia para distintos tipos de público.
La singularidad del museo no radica únicamente en la exhibición de objetos históricos, sino en la oportunidad de vivir una experiencia sensorial y cultural que conecta el pasado y el presente del Ron Viejo de Caldas. Las catas diarias y los eventos musicales consolidan este lugar como un punto de encuentro entre la memoria colectiva, la cultura regional y la innovación en la coctelería, perpetuando el legado iniciado hace casi un siglo por Ramón Badía.
¿Por qué las catas son importantes para comprender la calidad del ron?
En el contexto del museo dedicado al Ron Viejo de Caldas, las catas diarias se convierten en un elemento fundamental no solo para la experiencia del visitante, sino también para la transmisión de conocimientos sobre las cualidades que distinguen a un buen ron. Durante estas degustaciones, guiadas por quienes encarnan a personajes históricos como Ramón Badía, los asistentes exploran aspectos sensoriales que incluyen la vista, el olfato y el gusto.
La importancia de estos ejercicios radica en que permiten al público apreciar con mayor profundidad el proceso de elaboración, los elementos distintivos del ron y el legado sensorial que ha perdurado por décadas. Así, las catas no solo educan, sino que también habilitan una conexión directa con la tradición y la historia de la destilería, enriqueciendo la experiencia cultural del museo.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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