Un análisis realizado en colaboración por las universidades Queens, de Canadá, y Queensland, de Australia, que fue publicado por Archives of Sexual Behavior, encontró que las mujeres que tienen creencias tradicionales se preocupan menos por su satisfacción sexual y suelen fingir orgasmos frecuentemente.

Este tipo de pensamientos hacen que valoren más su pereza y castidad, lo que no es malo, pero las aleja de su propio sentir. El falso placer suele ser su estrategia para retener a su pareja y elevar su ego.

La investigación se realizó con 462 mujeres heterosexuales de Reino Unido, a quienes les dieron una definición básica de orgasmo fingido y les preguntaron sobre aspectos con los que se sintieran identificadas: quienes se mostraron como antifeministas han conseguido menos orgasmos.

Las mujeres que más placer consiguieron en su vida eran aquellas que tenían pensamientos más liberales, conocían más de su sexualidad, tenían una mejor comunicación con su pareja y veían el feminismo como algo bueno para su vida.