Esto, supuestamente, porque el del virus oscila entre este valor y un mínimo próximo a 5, de modo que la forma de contrarrestarlo, o “matarlo”, es comer alimentos más alcalinos.

Algunos de los mensajes atribuyen esta tesis a un “Centro de Virología de Moscú” y animan a consumir aguacate (al que asignan un pH de 15,6, o limón, con un supuesto 9,9. Otros amplían la lista a la piña, con un presunto pH de 12,7, al “ajo (13,2 pH)” y al “diente de león (22,7 pH)”.

En Facebook, han circulado textos que aluden como fuente al Journal of Virology en su número de “abril de 1991” y afirman que, “para vencer al virus”, hay que tomar “más alimentos alcalinos que estén por encima” de su nivel de pH, entre los que incluyen a los anteriores y también a la naranja “(9.2 pH)”, el mango “(8.7 pH)” y la lima “(8.2 pH)”.

El origen de este mensaje se remonta al menos a la segunda quincena de marzo, ya que se puede ver esa misma afirmación en la cuenta de Twitter de ‘Nextcare Pharmacy’, en Accra, la capital de Ghana, el día 18 de ese mes, atribuido también al Journal of Virology de abril de 1991.

Lo cierto es que no hay evidencia alguna de que ningún alimento proteja contra el coronavirus. Además, ni su consumo afecta de forma significativa al pH de la sangre ni los valores que se atribuyen a los alimentos citados en esos mensajes se corresponden con la realidad.

El índice del pH mide la acidez o alcalinidad en una escala del 0 al 14. ¿Cuál es el nivel idóneo para la sangre humana? En torno al 7,4. Pero, cuando la contaminación atmosférica, los malos hábitos alimenticios o el estrés acidifican el cuerpo y alteran ese pH, la sangre reacciona y detrae los nutrientes que necesita del resto del organismo para compensar el desequilibro.

Según lo explica el nutricionista Enrique González, la sangre siempre procurará que su índice de pH apenas se mueva del 7,4, de modo que, si es preciso, robará minerales para que la cifra no se altere. Las oscilaciones del pH de la sangre son por tanto casi nulas (+/-0,04) y no se suelen medir.

LOS ALIMENTOS APENAS VARÍAN EL PH DE LA SANGRE

Los expertos en nutrición han aclarado reiteradamente también que no existe esa relación beneficiosa causa-efecto entre alimentación y refuerzo de las defensas inmunológicas.

“En personas sanas, la dieta no afecta de forma significativa al pH de la sangre, aunque pueda modificar el de la orina”, precisa el experto en Nutrición Joe Leech en el portal de salud Healthline.

En cuanto al Journal of Virology, que aparece citado como fuente para demostrar esa tesis, efectivamente es una publicación científica de la Sociedad Americana de Microbiología (ASM) que, en su número de abril de 1991, publicó un estudio sobre la relación entre el pH y las células afectadas por coronavirus, pero es imposible aplicar sus conclusiones al COVID-19.

El informe de 1991 concluía que la infección de roedores con el coronavirus de la hepatitis de ratón tipo 4 (MHV4) producía importantes fusiones entre células con valores de pH de 5,5 a 8,5, pero nada tiene que ver aquel virus con el actual SARS-CoV-2.

¿AGUACATES Y PIÑAS CON MÁS PH QUE LA LEJÍA?

Además, los valores de pH que atribuyen los mensajes difundidos en redes a distintos alimentos no tienen nada que ver con la realidad.

El pH (potencial de hidrógeno) es una medida de acidez o alcalinidad de una disolución. El 7 se considera neutro y los valores superiores indican disoluciones cada vez más alcalinas, hasta llegar al 14, índice máximo de la escala.

Sin embargo, en los mensajes viralizados se adjudica al aguacate un pH de 15,6 (en realidad es inferior al 7) y al diente de león un pH de 22,7 (en la práctica por debajo de 9). Como dato ilustrativo, entre las sustancias químicas, el pH de la lejía está en el 12 y el de la sosa cáustica en el 14.

Y, aunque con valores que ya no están fuera de la escala, la piña aparece con un 12,7 (en realidad es inferior al 4,5), la naranja con un 9,2 (también está por debajo del 4,5) y el limón con un 9,9 (frente a su pH inferior al 3). El ph del ajo tampoco es un 13,2, sino casi la mitad.

En todo caso, al margen de que los valores adjudicados a los alimentos son disparatados y de que no afectan al pH de la sangre, tampoco se ha demostrado que ningún alimento proteja contra el coronavirus.

Insiste en ello el doctor Jaime Barrio, del Consejo Científico del Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem) quien recuerda que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos oficiales se han pronunciado en este sentido.

Igualmente, las autoridades sanitarias española precisan que “no hay que tomar precauciones especiales” con los alimentos “para evitar esta infección”. Así figura en un documento del Ministerio de Sanidad con “preguntas y respuestas” sobre el COVID-19 redactado por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.