Además de ser un día para conmemorar a los profesionales del sector de salud por su entrega, dedicación, disciplina y trabajo para cuidar de los pacientes, es una fecha en la que vale la pena conocer algunos testimonios de médicos que han dado todo en la lucha contra la COVID-19.

La doctora que tuvo dura charla con contagiado

Hace unos meses se hizo viral la historia de una médica llamada Stella Navarro, que tuvo una conversación muy dura con un paciente que estaba a punto de ser intubado para que no sintiera más asfixia. A través de un hilo de Twitter, que se encuentra abajo, la doctora narró cómo fue el procedimiento con el hombre, que estaba muy preocupado porque saliera mal y pudiera morir.

Aunque Navarro intentaba calmar al paciente diciéndole “te voy a dormir para ayudarte a respirar con una máquina”, el hombre se limitaba a preguntar “¿me voy a morir? No me dejen morir”. El paciente aseguraba estar cansado y se mostraba alterado por la angustia de si iba a fallecer, por lo que la doctora le ofreció que llamara a algún ser querido antes del proceso para tranquilizarse. 

Durante el relato, la profesional de la salud iba contando los pensamientos que se le pasaron por la cabeza en ese momento. Al final del hilo de Twitter, afirmó que no sabe si el hombre vaya a leer la historia, pero la publicó porque debía ser contada. Además, le agradeció a los usuarios por leer y sentir, sobre todo, compasión.

Médicos que han muerto por coronavirus

El médico Carlos Nieto, de 33 años, contrajo el coronavirus y, según un relato de su madre a Semana, “se la pasaba estudiando para que el virus no lo fuera a coger”, pero esto no fue suficiente para evitar la infección, que agravó su estado de salud, pese a su corta edad.

Al doctor le realizaron varios tratamientos para intentar salvarlo, pero sus pulmones estaban muy afectados por el virus. Nieto estuvo varios días en cuidados intensivos y a Sandra Rojas, su madre, le llegaban informes diarios, a las 11 de la mañana, para saber sobre la salud de su hijo.

De esa manera, la mujer se enteró de todos los procedimientos que le iban practicando a su hijo para que se recuperara. Uno de los tratamientos consistía en oxigenar la sangre, pero no bastó para que mejorara. Nieto no tenía condiciones preexistentes, solo hipotiroidismo, pero el médico le dijo que eso ya estaba compensado”, dijo la madre al medio mencionado.

A pesar de todos los intentos, el joven doctor, que estaba casado y tenía dos hijos, falleció en abril de este año. Fue el primer médico en morir por COVID-19 en Colombia.

Hace unos días murieron tres doctores en Cartagena por el coronavirus: Pedro Bossio, médico general, falleció tras haber estado 45 días en una UCI e intubado; Javier Malambo García, de 63 años, quien era cirujano plástico; y Raymundo Barón, un hematólogo que ya se había pensionado, informó Caracol Radio.

La semana pasada murió el doctor César Andrés Pacheco, encargado de atender varios casos de coronavirus en Meta. El médico general había contado su testimonio como trabajador de la salud durante la pandemia en julio de este año, y dijo que lo más difícil era estar alejado de su familia, pues no podía ni siquiera abrazar a su hijo, apuntó Semana.

En ese entonces, Pacheco contó que era doloroso enterarse de la muerte de sus colegas, uno de los cuales fue Carlos Nieto, especialmente al ser tan jóvenes. Además, invitó a las personas “a ser más tolerantes” con el personal médico.

Finalmente, el 25 de noviembre y luego de 45 días de luchar contra la COVID-19, el doctor, que atendía en el Hospital Departamental de Villavicencio, murió a causa de la enfermedad, indicó el portal en su publicación.

El médico que ni hospitalizado dejó de cuidar a paciente

El cardiólogo italiano Fabio Biferali también contó su testimonio, pero siendo él mismo paciente de COVID-19. Según el periódico Diario Las Américas, de la Florida, al doctor le costaba respirar, sentía un enorme peso en la espalda y estaba preocupado por la muerte.

“Tenía dolores extraños, como médico me di cuenta de que era pulmonía. Sentía como un mico aferrado a mi espalda, así describía un paciente mío su síntoma y ahora, lo sentía yo”, dijo Biferali, de 65 años.

El profesional estuvo ocho días aislado en el área designada para cuidados intensivos y reanimación de infectados con el nuevo coronavirus (sobre el cual se cumplió un año del primer caso confirmado) en el hospital Policlínico Umberto I de Roma. El hombre se siente profundamente agradecido con sus colegas por las atenciones brindadas y admite que “no puede hablar de esta experiencia sin llorar”, informó el portal nombrado.

De acuerdo con las descripciones de Biferali, la terapia con oxígeno es “dolorosa” porque no es fácil dar con la arteria radial y el procedimiento lo hacían dos veces por día. Él asegura que ser doctor le fue útil para aguantarse el dolor, pero se conmovía con los gritos de los otros pacientes, agregó el informativo.

“Como no dormía, contaba la respiración de mi vecino de cama gracias al cronómetro de mi móvil. Me otorgué la tarea íntima de cuidarlo. Así me olvidaba de mí mismo”, dijo el cardiólogo italiano.

Gracias a todos los medicamentos que le dieron a tiempo y a los cuidados de los doctores, el coronavirus quedó bloqueado para que no ocasionara un daño irremediable en los pulmones. Lo que el hombre lamenta es no haber podido ver bien los rostros de los médicos que lo atendieron por todos los trajes y mascarillas que tenían (parecidos a los de los doctores de la siguiente foto ilustrativa), apuntó el medio en su artículo.

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El médico que perdió a varios familiares y amigos por el coronavirus

Juan Carlos es un médico en Guayaquil, Ecuador, que vio cómo hubo personas agonizando por no poder respirar mientras intentaban ser admitidos en el área de urgencias del hospital donde trabaja. El doctor, incluso, perdió a varios amigos, profesores y a cuatro familiares, pues murieron a causa del COVID-19, señaló BBC.

El trabajador sanitario, que eligió terapia intensiva como especialidad pese a la alta tasa de mortalidad en cuidados intensivos, pues dice que “la satisfacción de salvar la vida de una persona también es muy alta, le aseguró al portal nombrado que, cuando se enteró de que el virus estaba en China, España e Italia, no pensó que podría llegar a su país.

El doctor contó que luego del primer caso que llegó a su sitio de trabajo, el 3 de marzo, abundaban los pacientes de COVID-19, muchos de los cuales no podían respirar. Por la llegada del virus, tuvieron que “vestirse como astronautas”, lo que hizo muy complejo que los médicos se reconocieran entre ellos. Por tanto, le dijo al informativo, tuvieron que escribir sus nombres en los trajes para saber con quiénes hablaban.

Lo más difícil era no poder interactuar con los pacientes, ya que gran parte de estos estaban conectados a un respirador, entonces era imposible preguntarles, al menos, cómo se sentían, relató Juan Carlos al portal nombrado.

“Después de turnos de 15 horas muy duros, el 3 de abril comencé a tener fiebre muy alta. Pedí una cita dentro del hospital para hacerme un test. Me la dieron para el 4 de mayo. Así que me fui para mi casa”, afirmó el doctor.

El profesional de la salud estaba preocupado porque vivía con sus padres, que tenían más de 65 años y condiciones preexistentes, por lo que se instaló en otro apartamento y pidió la toma de la prueba de manera particular. Tres días después supo que tenía coronavirus, señaló al medio mencionado.

El médico contó que en las noches era cuando se le presentaban los síntomas más fuertes, como fiebre, tos y problemas para respirar. En el día, se ponía mal de la cabeza, pues comenzó a experimentar paranoia. Además, tenía miedo de ir al hospital, pues era consciente de que quizás no le darían el medicamento adecuado, por lo desconocida que es la enfermedad.

“Durante los días en que peor me sentía, tenía mucho miedo de morir. Pero no tuve que ir [al hospital]. Poco a poco comencé a mejorar. Después de recuperarme completamente -tuve que pedir otro test particular para saber si seguía infectado o no-, decidí regresar a trabajar”, aseguró el doctor.

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El doctor que tuvo que atender a colegas con COVID-19

Por su parte, Carlos Alberto Coral es un médico epidemiólogo que trabaja en Iquitos (ciudad de Perú que se volvió ‘inmune’ al coronavirus sin vacuna) y le contó al medio nombrado que uno de los dos hospitales de la región fue designado exclusivamente para pacientes de COVID-19 por la cantidad de casos.

De hecho, su esposa, que también trabaja en el sector de la salud, y él terminaron contagiados. Coral empezó a sentir tos, fiebre, dolor en el pecho y diarrea, pero lo que más lo atacó fue el miedo, pues reconoce que la parte psicológica es de las más afectadas.

Desde que se recuperó, regresó a su trabajo para cuidar a sus colegas, pues afirmó que “el 70% de los médicos que están activos en Iquitos ha mostrado síntomas de estar infectados por la enfermedad”. Sus labores se basan en evaluar a los pacientes, realizarles los exámenes necesarios y recomendarles los tratamientos más apropiados, precisó al informativo, como se ve en la imagen que está a continuación.

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Lo que no puede hacer es hospitalizar a sus compañeros, que ahora son sus pacientes, porque los hospitales están enfocados en ayudar al resto de personas, entonces han tenido que destinar un espacio de atención ambulatoria para los trabajadores de la salud en las clínicas, indicó a BBC.

La médica que tuvo que separarse de sus padres por el coronavirus

La médica Mailin Cinthia Wong Ponce, de 25 años, se encontraba cumpliendo con su internado cuando se supo del virus. Aunque vivía sola, pues sus padres se encontraban en otra ciudad de Ecuador, tenía miedo de contagiarse, verse con ellos e infectarlos, detalló al medio mencionado.

Unos días después de que llegó el primer paciente de coronavirus al hospital en el que trabajaba, empezó a tener tos y fiebre muy alta, por lo que tuvo que aislarse. También, le costaba respirar. Luego, le confirmaron que era positiva para COVID-19 (sobre la cual sacaron una campaña en Caldas que generó críticas y elogios).

Aunque a los 15 días se empezó a sentir mejor y posteriormente se recuperó, duró varios meses sin verse con sus padres, pues “no sabía si el virus había salido de su cuerpo” y no quería correr el riesgo de contagiarlos. Lo más duro era que los padres le decían frecuentemente que anhelaban verla. Ahora, solo espera que la gente se dé cuenta de “lo importante que es la medicina para la sociedad”.

El colombiano que pasó de médico a paciente por COVID-19

Un médico del servicio de urgencias de Medellín narró en este video cómo cambia la perspectiva de un doctor cuando se convierte en paciente de COVID-19, y afirmó que el estar enfermo hace apreciar aún más la labor que hace el personal en los hospitales.

El doctor que sufrió porque no había ventiladores para sus pacientes

A José Atilio Núñez, coordinador de urgencias del Hospital de la Universidad del Norte, en Barranquilla, no le ha tocado fácil. El doctor le afirmó a Semana que mayo fue un mes complicado porque “llegaban de 10 a 12 pacientes al día y no terminábamos de atender a uno para tener que estabilizar a otro”.

El médico le dijo al medio nombrado que los síntomas con los que llegaban los pacientes eran severos y tenían niveles bajos de saturación de oxígenos en la sangre. Como había tanta gente necesitando atención, era poco el espacio disponible para atender a las nuevas personas que llegaban.

Además de ver a sus compañeros llorando cuando salían de su turno, le resultaba difícil ver que comenzaron a entrar pacientes “casi muertos”, lo que produjo varios conflictos con los familiares, pues no comprendían el porqué de la situación, agregó al informativo.

Un evento que lo marcó fue cuando tuvieron siete personas esperando la intubación, pero únicamente había dos ventiladores disponibles, y todos los pacientes tenían entre 50 y 60 años. Por tanto, señaló el médico, había que decidir, de acuerdo con las condiciones de salud, qué persona recibía el tratamiento, que aparece en la siguiente fotografía.

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La doctora que supo que tuvo coronavirus cuando ya lo había superado

Lorena Daza Amador, otra doctora de Barranquilla, recuerda que uno de los casos más dolorosos que atendió fue el de una mujer de 45 años que, luego de 10 días de recibir ayuda de un ventilador y de pasar tres días con una máscara especial para respirar, se mejoró y fue trasladada a una habitación del hospital. Sin embargo, tres días después sufrió un paro cardiorespiratorio y falleció, indicó al informativo. La paciente no pudo con la enfermedad y las condiciones preexistentes que tenía, pues sufría de hipertensión y recibía tratamiento psiquiátrico.

De hecho, Daza fue también paciente de COVID-19, solo que supo de ello cuando ya se le había pasado. Se enteró porque su madre presentó síntomas, le realizaron una de las pruebas habilitadas para determinar la presencia de coronavirus y el resultado fue positivo. La doctora le dijo al portal nombrado que ella era la única que había podido contagiarla.

¿Por qué se celebra el Día del Médico el 3 de diciembre?

La razón por la que se hace un homenaje a los doctores en este día es porque el profesor Remo Bergoglio, en el Congreso Panamericano de 1953 realizado en Dallas, Texas, Estados Unidos, se lo propuso a la Federación Médica Argentina, apuntó la Organización Panamericana de la Salud (OPS). 

Resulta que el 3 de diciembre de 1883 nació el médico y científico cubano Carlos Finlay, que fue quien descubrió el rol que el mosquito transmisor tiene en la fiebre amarilla. Por tanto, Bergoglio eligió esta fecha como el día para celebrar a los médicos, agregó el organismo mencionado.

De acuerdo con la Federación Médica Colombiana, mientras miles de trabajadores del Canal de Panamá se contagiaban con fiebre amarilla, Finlay se dio cuenta de que la enfermedad solo aparecía en personas que habían tenido contacto con el mosquito Aedes egipty, por lo que comprendió que este era el vector que transmitía la afección.

Actualmente, el 3 de diciembre se celebra como el día panamericano del médico en Colombia, Argentina, Guatemala y Uruguay.