De acuerdo con The Washington Post, el rostro fue la parte que resultó más afectada porque quedó ciega del ojo izquierdo. 

Sin embargo, Blandin recuperó parte de su vida al someterse a decenas de cirugías y a un trasplante de cara y córnea en el 2013. 

El medio estadounidense indicó que al principio el cuerpo de Blandin aceptó bien el nuevo rostro y gracias a ello logró aprender a tocar el piano, bajar de peso, hacer ejercicio e incluso dar charlas motivacionales. 

Sin embargo, los médicos descubrieron, hace un mes, que el sistema inmunológico de la mujer está rechazando el tejido implantado en el rostro, agregó el mismo medio. 

Ante esta situación, la víctima se enfrenta a una difícil decisión: esperar a un nuevo donante, someterse a una reconstrucción de su cara original o regresar a su desfiguración, que dejó hace 6 años.

Según el mismo medio, el panorama actual para Blandin no es el mejor porque el campo de los trasplantes faciales es experimental y no hay estudios a largo plazo o evaluaciones de riesgo para guiar a los cirujanos en un procedimiento. 

“Hay tantas incógnitas y muchas cosas nuevas que estamos descubriendo”, comentó Bohdan Pomahac, director de trasplantes de cirugía plástica en el Hospital Brigham and Women’s de Boston, al portal. 

La paciente vive en Manchester, pero actualmente se encuentra en Boston (Estados Unidos) a la espera de tomar la mejor decisión para su vida.