Vanity Fair publicó recientemente un fragmento del escrito donde Lisa Brennan Jobs, hija del cofundador de Apple, describe cómo fue la vida con su padre, los sentimientos, las ilusiones, los desencuentros y las decepciones que padeció en su lucha inalcanzable por convertirse en su hija adorada.

Dentro del relato de la mujer de 40 años se revela que la relación entre ellos mejoró con el paso de los años, aunque nunca llegó a ser cercana, ni siquiera en los últimos días de enfermedad de su padre, que padeció un cáncer de páncreas que acabó con su vida el 5 de octubre de 2011.

“Antes de despedirme, fui al baño y me rocié con un espray oloroso. Al regresar a su habitación, se estaba levantando. Cuando nos abrazamos, podía sentir sus vértebras y costillas al momento de separarnos y caminar para retirarme, mi padre me dijo: “Hueles a inodoro”, sostuvo Lisa a ese mismo medio.

Desde su nacimiento, el 17 de mayo de 1978, Brennan recibió los desprecios de su padre al decir que no era hija suya, razón por la cual no colaboró durante varios años con la pensión alimentaria de la niña y tuvo que enfrentarse a una dura demanda más adelante.

“En 1980, el fiscal de distrito del condado de San Mateo, California, demandó a mi padre para que pagara una pensión alimenticia. Él negó la paternidad, declaró bajo juramento que era estéril y dio el nombre de otro hombre que, según él, era mi padre”, señaló la mujer.

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La revista People destacó en las declaraciones la relación de Steve Jobs con los autos, donde se decía que cambiada de Porsche cada vez que tenía un simple rayón, además nunca le regaló uno a su hija.

“Entendí que a lo mejor no era verdad el mito de los arañazos. Para entonces ya sabía que no era generoso con el dinero, la comida o las palabras; la idea de los Porsche parecía una divina excepción”, declara Lisa en su libro.