Este sirve para expandir arterias obstruidas y evitar que se se bloqueen por depósito de placas compuestas por grasa y colesterol en pacientes que han sufrido un infarto o que padecen dolor en el pecho, informó The Wall Street Journal.

El stent, también conocido como una endoprótesis vascular, fue desarrollado por la compañía farmacéutica Abbott y está creado con un material plástico que permanece intacto durante un año y se disuelve en un periodo de 2 años. Ya se encuentra disponible en Europa y Asia.

Los stents utilizados actualmente están creados a partir de tubos de malla de alambre que son implantados a través de una cirugía y se quedan allí de forma permanente. Estos abren la arteria y evitan que se obstruya, disminuyendo radicalmente el riesgo de sufrir un infarto.

Aunque cardiólogos aseguran que este representa un avance significativo en el tratamiento de enfermedades coronarias, advierten también que aún no se ha demostrado que sea más seguro que los clásicos implantes de metal y que se deben hacer más seguimientos que permitan dar un diagnóstico acertado.

De acuerdo con el grupo Decision Resources de los Estados Unidos, cada año se tratan más de 850 mil pacientes con stents en el país y según la FDA, en el mismo periodo mueren alrededor de 370 mil pacientes por obstrucción coronaria.

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A pesar de los beneficios, los médicos han reducido su uso por cuestiones de seguridad, después de que algunos estados llevados a cabo entre 2007 y 2008 revelaran que “las arterias con stents muestran un mayor riesgo de sufrir coágulos, lo que puede provocar un ataque cardíaco a un año o más. Otro estudio a lo largo de cinco años reveló que el tratamiento con fármacos era tan eficaz como el implante de un stent”, informó El Nuevo Herald.