Jade temió que Tyraah, su segunda hija, tuviera una enfermedad y la llegó al hospital Royal Berkshire, en Londres, donde le realizaron una serie de exámenes de sangre y escaneos. No se equivocó.

“Ellos sabían que era serio, pero no pudieron decirme qué era exactamente. Tuve que esperar una llamada del hospital Royal London”, contó Jade a ‘Mirror’.

Allí le confirmaron que su hija padecía retinoblastoma, un inusual cáncer de ojos. Era la víspera de la Navidad de 2014, la primera que vivía Tyraah.

Pocas semanas después, la bebé comenzó con seis rondas de quimioterapia, que surtieron efecto. Sin embargo, cuenta el ‘Daily Mail’, Tyraah duró varios meses entrando y saliendo del hospital por cuenta de los efectos secundarios.

Actualmente, la pequeña acude a controles cada ocho semanas para verificar que el cáncer no regrese, y los médicos trabajan en fortalecer la visión de su ojo derecho, que se vio reducida por la enfermedad. Pronto tendrá otro hermanito.