Desde 2008, grandes empresas estadounidenses han aprovechado las técnicas de clonación para desarrollar sus negocios, pero al tratarse de un proceso de alto costo, con un valor de más de 10.000 euros por animal, el objetivo no es disponer de clones para comercializar su carne sino para mejorar la raza del rebaño.

La Administración aseguró que los productos provenientes de estos animales son “tan seguros como los de los animales convencionales”.

Argentina, Brasil, Canadá, China y Australia también practican la clonación de animales de cría.

Un informe de expertos remitido en noviembre a la Comisión Europea admite una “posibilidad” de que alimentos resultantes de animales clonados terminen en el plato del consumidor europeo, a causa de las importaciones de carne y leche procedentes de países terceros.

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En el mundo de los criadores, “la clonación fue percibida como una herramienta de ayuda a la reproducción de animales”, declaró a la AFP Jean-Louis Peyraud, investigador del Inra, el instituto francés de investigación agronómica.

Tras darse a conocer esta información, los consumidores europeos han reclamado medidas de etiquetado Los consumidores europeos reclaman medidas de etiquetado “que les permitan saber lo que tienen en el plato” y sugieren comenzar a hacerlo con la carne bovina, dijo Peyraud.

Fuente: AFP