La revista criticó el tiempo que lleva Duque en el poder y calificó este primer año como “improductivo” en materia legislativo, y lo comparó con los cuatro periodos anteriores en los que fueron presidentes Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos.

Para The Economist, una de las explicaciones para que el gobierno de Duque sea “improductivo” en materia legislativa es que prometió no dar mermelada, estrategia que se conoce en otros países como “pork-barrel”, o barril de cerdo.

“Con este cambio de estilo, el Gobierno ha ganado el desprecio de numerosos bloques del Congreso, incluidos los partidos progubernamentales, que sienten que no están adecuadamente representados en el poder ejecutivo a través de ministerios, como consejeros presidenciales”, dice el artículo del medio británico.

El artículo, además, sugiere que el presidente colombiano debe cambiar de estrategia para sacar adelante el programa que prometió hace un año, entre otras cosas, porque su relación con el Congreso de la República es catalogada como “tensa”.

También, le sugiere a Duque cambiar su gabinete e incluir ministros que tengan “mayor capital político y vínculos más fuertes con el Congreso”. En línea con esto, critica que los ministros más criticados de su gobierno son Guillermo Botero y Alberto Carrasquilla.

En lo que tiene que ver con el ministro de Hacienda, The Economist vuelve a tratar el tema de los llamados ‘bonos de agua’ por los que fue señalado de enriquecerse a través de una reforma durante uno de los gobiernos de Álvaro Uribe.

“Para tener una relación más fluida con el Congreso y pavimentar un camino más exitoso en su segundo año, Duque debería considerar hacer cambios en el gabinete. Si el presidente y su partido insisten en mantener su estrategia actual, su ambiciosa e innovadora agenda se caerá por el camino”, señala el prestigioso medio.

Ante las críticas (y sugerencias), varios personajes ligados al partido Centro Democrático salieron a rechazar la publicación. Uno de ellos fue el senador Álvaro Uribe, que lanzó un trino en las últimas horas en el que le pide mayor objetividad a The Economist.

“Es una pena que la credibilidad de una institución como The Economist se sacrifique por las simpatías personales de su corresponsal”, afirmó el expresidente.

A su turno, la senadora Paloma Valencia criticó porque se está midiendo el gobierno de Duque con base en las leyes aprobadas. Este es el trino que publicó este martes en la mañana.