El herido, que estuvo alrededor de diez días en una unidad de cuidados intensivos del hospital Simón Bolívar de la capital del país, habló con Noticias Caracol de la tragedia que vivió con muchos amigos cuando el pasado 6 de julio explotó un camión con gasolina en una carretera cercana al corregimiento de Tasajera (Magdalena).

Yo estaba en mi casa y me dijeron: ‘Aldaír, hay un accidente, están regalando combustible’. Yo estaba sin hacer nada. Cuando llego a los hechos, veo esa explosión y me coge la llamarada, yo corro, salgo prendido, pero gracias a Dios me apago enseguida”, recordó Álvarez en su diálogo con ese noticiero.

Él sufrió quemaduras en el estómago, la espalda y los brazos, y resumió la experiencia de ser internado en una UCI de la siguiente manera: “Eso fue cruel, pero pidiéndole a Dios y luchando, pidiéndole a Dios por todos los pelados, los amigos, los muertos”.

La explosión del camión cisterna dejó más de 30 muertos y decenas de heridos, que todavía siguen luchando por su vida en hospitales de Barranquilla, Valledupar y otros municipios de la costa.

Álvarez señaló que aprendió la lección y jamás se acercará a un volcamiento, como los que frecuenten por las carreteras de Tasajera. “Por mi parte, más nunca voy a un accidente de esos. A mis amigos les digo, problema de ellos, si tienen hijos o no. Pero siempre les voy a estar recordando que miren lo que pasó, la tragedia que nos pasó. Siempre les diré a mis amigos que no vayan más”, reflexionó el sobreviviente de la tragedia.

Por último, el joven les envió un mensaje a las personas que aún no se han recuperado: “Pa’ lante, luchen pa’ lante, que no se acobarden, que lo que fue, fue. Esto es una prueba que Dios nos puso y a lucharla”.