El uniformado, según El Universal, presentaba “dificultades respiratorias” y cuando lo examinaron manifestó que no había tenido contacto directo con pacientes contagiados de coronavirus. No obstante, su estado de salud se complicó.

Fue por eso que al patrullero lo trasladaron a la clínica de la Policía en Barranquilla para atenderlo en la Unidad de Cuidados Intensivos, en donde lamentablemente falleció el pasado jueves en la mañana.

La Policía de Cartagena dijo, citada por ese medio, que al uniformado se le practicó la prueba para COVID-19 desde “el primer día de su hospitalización”, pero nueve días después no se conocía el resultado oficial.

El caso del agente Redondo se manejó de forma no oficial como un posible contagio del virus en la ciudad, y por eso, agrega el diario, la Policía aclaró que si bien presentaba dificultades respiratorias no se podía afirmar que fuera un positivo.

Lo cierto es que el uniformado falleció sin que se confirmara si estaba contagiado o no, aunque El Heraldo aseguró, después de la muerte, que en la clínica de la Policía se habla de que “tenía la COVID-19”.

El deceso del patrullero se suma al de otro policía que falleció en una clínica de la capital del Atlántico, el pasado fin de semana, según ese medio, por coronavirus.

De Redondo se supo que llevaba nueve años y cinco meses en la institución, que tenía esposa y dos hijos (de 4 y 2 años) y que en su hoja de vida reposaban dos condecoraciones y 33 felicitaciones por su servicio con la comunidad.

El director de la Policía, general Óscar Atehortúa, compartió un video para resaltar el manejo que hacen sus hombres, precisamente en Cartagena, para combatir esta pandemia.