Por primera vez en más de un año, el columnista de la revista Semana dejó a un lado sus agudas críticas sobre la situación política del país y dedicó unas líneas a un “ser profundamente sensible”, que cambió para siempre el ánimo y la existencia de su familia.

Unas semanas después de haber recibido la noticia más difícil de nuestras vidas apareció Nutella”, empieza Coronell su columna semanal en la que recuerda el amargo momento en que supo que su hija Raquel, entonces de 16 años, padecía de leucemia.

Dos cosas nos salvaron de la desesperanza: la fuerza invencible de Raquel y la reciedumbre sobrenatural de María Cristina, que cada noche recogía lo que quedaba de nosotros y nos reconstruía”, recordó Coronell.

 

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El primer día de Nutella en nuestras vidas. Un recuerdo inolvidable. La alegría en medio de momentos difíciles.

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Pero en el verano del 2015, “en uno de esos fines de semana sombríos”, llegó una cachorra de color chocolate a sus vidas y lo que esa labrador, hija de un perro campeón y una perra rescatista mexicana, hizo por ellos mereció una de las columnas más reveladoras de la intimidad de Coronell y su familia.

“Nutella es un ser profundamente sensible. Sabe perfectamente cuándo estar cerca de alguien y cómo. Por esos días, entendió que Raquel era el centro del universo y que todos tratábamos de darle lo mejor. También ella”, dice uno de los apartes de la columna.

 

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Nutella: Recién llegada y ⬅️ esta noche, casi cuatro años después.

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El periodista recoge los instantes asombrosos en los que Nutella, “con toda suavidad”, acompañó a su hija en los momentos más aciagos del tratamiento contra el cáncer que duraron casi 3 años, hasta que en diciembre de 2017, Coronell por fin pudo anunciar “el día feliz” de la última quimioterapia de Raquel.

Sabemos que hay perros mejor educados que Nutella, que algunos son capaces de hacer muchas más gracias o que son más bonitos, pero ninguno nos ha traído tantas alegrías y consuelo como esta ‘animalita’ que queremos y que nos quiere”, finalizó Coronell.