Molano, que además era sociólogo y antropólogo, murió por el cáncer de garganta que padecía desde hace varios años, dijo el presidente de la Comisión de la Verdad, el padre Francisco de Roux, en la cadena radial.

De Roux señaló en la emisora que el investigador ya no podía hablar, ni tragar, y que en las últimas dos semanas esas molestias se habían agudizado.

Al respecto, su hijo, Alfredo Molano Jimeno, aseguró, en la misma cadena radial, que el intelectual murió luchando pues esa enfermedad fue muy dura para él. Aún así no dejó de trabajar, por su compromiso con la paz.

Y es que el investigador, autor de múltiples libros en los que reflejó la realidad de las personas que viven en las zonas rurales del país, fue columnista de El Espectador, y abandonó ese espacio de opinión para pertenecer a la Comisión de la Verdad.

Junto a los miembros de esa comisión, Molano, que murió a los 75 años, estaba preparando un encuentro con campesinos de Cabrera, Cundinamarca, indicó el padre en la entrevista, pero la muerte se apresuró y lo alcanzó primero.

El mayor legado de Molano, según De Roux y su hijo, es la lucha por la paz de la que, según el religioso, el investigador estaba convencido que se iba a lograr.