Las dos aseveraciones de Vélez (la de la inexistencia de evidencias sobre ‘falsos positivos’ y la de que el periodismo no es solo simplemente contrapoder) se instalan sobre las agitadas aguas del debate periodístico que se abrió con la publicación de The New York Times de una supuesta política operacional del Ejército que daría paso a los ‘falsos positivos’ y las denuncias contra la revista Semana por, supuestamente, haber engavetado esa misma investigación.

Vélez basa su afirmación de que “hoy no hay ninguna evidencia clara de retorno de falsos positivos” en dos soportes. Primero, las declaraciones que dio Carlos Negret, Defensor del Pueblo, en La FM, según las cuales “no tiene información ni registro de quejas o denuncias sobre el retorno de ejecuciones extrajudiciales”.

“Esto es muy relevante, ya que la Defensoría del Pueblo ha sido históricamente determinante en identificar miedos y amenazas en la población”, escribe Vélez. “Su sistema de alertas tempranas ha permitido detectar precisa y consistentemente, basado en inteligencia en terreno, riesgos de atentados, ataques o acciones con sistematicidad. En el caso del regreso de los falsos positivos no hay nada”.

El segundo soporte son los datos de las Fuerzas Armadas sobre operaciones y muertes en combate del primer trimestre del año. “Las cifras, comparadas con el mismo período del año pasado, muestran un incremento en las operaciones del 134 % mientras que el número de muertos en combate pasó de 64 a 67”, dice.

De ahí concluye Vélez que “mientras el Ejército ha estado más activo ha generado menos muertes en sus acciones de forma proporcional. Dato que derribaría el postulado de que hay más incentivos para matar, ya que, ante más oportunidades, el resultado relativo ha sido menor”.

Sobre el asesinato de líderes sociales, el columnista asegura que “no se puede vincular a las fuerzas del Estado con una sistematicidad en los asesinatos”. Concede que el país no tiene la capacidad de proteger a sus líderes, pero otra cosa es “estar tras sus muertes”. En ese sentido, Vélez cita “varios estudios, incluidos algunos recientes de Naciones Unidas”, que indican que detrás de los asesinatos de esos líderes “están grupos criminales como los Gao, residuales de Farc, Eln, Clan del Golfo y Caparrapos”.

Destaca que en por los casos de los ‘falsos positivos’ no hay, hasta hoy, un solo general condenado, “mientras que hay más de 1.000 soldados y algunos oficiales castigados por los horrendos hechos. Es más, fuentes de la Fiscalía señalan que habría por lo menos 20 investigaciones en curso que involucrarían a generales, pero que misteriosamente no se han movido”. Por eso, su planteamiento de que “si bien el periodismo es contrapoder, la labor es encontrar la verdad”. Y eso es lo que pregunta: “¿Cuándo conoceremos la verdad?”.