Eso fue lo que contó el abogado de Juan Valderrama, Teófilo Gutiérrez, que en conversación con El Tiempo confirmó que el acusado está buscando un acercamiento con el organismo acusador, y que el objetivo es conseguir una rebaja en la condena y evitar el juicio oral, pues la audiencia preparatoria está programada para que comience el próximo 3 de diciembre.

Nosotros haríamos un acuerdo parcial, aceptaríamos algunas cosas y no aceptaríamos otras”, explicó Gutiérrez a ese medio, y dijo que una de las propuestas es que la Fiscalía no le atribuya el delito de feminicidio agravado, sino el de homicidio agravado.

El argumento para intentar que se cambie este delito, explica el diario, es que Valderrama Amézquita y Amory Ojeda “no representaban una unidad doméstica”, es decir, aunque decían ser pareja no existió convivencia. Eso sí, el periódico recuerda que el mismo hombre le dijo, en una entrevista, que sí eran pareja.

“No está demostrado que ellos eran pareja, ellos dicen que eran pareja pero no convivían […] No existe un documento que lo pruebe. No hay nada que diga que convivían y tampoco que hubo violencia en esa supuesta convivencia”, afirmó el abogado al medio capitalino.

Cabe recordar que la Fiscalía dio a conocer, en un comunicado del 13 de septiembre, que Valderrama tendría que responder por los delitos de “feminicidio agravado y desaparición agravada”, aunque este último cargo fue apelado por la defensa del procesado y por la Procuraduría, que alegaban que no había certeza sobre la forma como Valderrama habría mantenido retenida a la exsargento de policía chilena.

Otro dato para tener en cuenta es que de acuerdo con resultados de los exámenes psiquiátricos que Medicina Legal le practicó a Valderrama, “se estableció que al momento de hacerse el hecho punible, él se encontraba en plena capacidad mental; es decir, podía comprender la ilicitud de sus comportamientos y autodeterminarse”.

Así las cosas, Valderrama se aferra a la estrategia que planea su defensa para que la justicia le rebaje la pena por este atroz asesinato del que lo acusan, que aunque ocurrió el 31 de marzo de 2019 en Santander, logró conmocionar a dos países.