Esa versión apuntaba a que Javier Ordóñez se había, supuestamente, causado lesiones en la cabeza para presionar a los policías que lo tenían detenido en el CAI Villa Luz, en la localidad de Engativá (noroccidente de Bogotá), y que lo que buscaba con eso era que lo dejaran libre.

Esta información se difundió masivamente en redes y grupos de WhatsApp, junto con audios de supuestos policías y vecinos que la validaban, y por eso el periodista Jairo Lozano consultó al médico forense Rubén Darío Angulo, al que entrevistó en Semana Tv.

“Se estaba diciendo que, Javier Ordóñez, él miso se habría empezado como a golpear en la cabeza, ¿eso podría ser posible, o estas lesiones, con base en la evidencia, se las ocasionaron a él?”, preguntó Lozano, ya que ese medio dijo haber visto fotos de cómo quedó el cuerpo y de la cantidad de lesiones que sufrió.

“No. No son posibles las lesiones autoinflingidas” en este caso, dijo el médico, y procedió a explicar su afirmación:

“Las lesiones autoinflingidas tienen unas características muy especiales. Por la distancia en que se las puede producir una persona, en una pared por decir algo. Entonces, la energía cinética que se desarrolla en ese punto, es muy diferente a la que se aplica por otra persona o por una fuerza externa que le da en la humanidad de una persona. La energía cinética es la fuerza que desarrolla un elemento en su movimiento. Entonces, hay mucha diferencia entre la autoinflicción y la que se produce por otra persona”.

Esta exposición que hizo el médico, con base en las fotos del cuerpo, descartaría que la víctima se haya autolesionado para culpar a los uniformados, como se dijo, pues también se difundió información relacionada con un supuesto consumo de drogas, actos de violencia y otros datos con los que buscan denigrar a la víctima, como en este caso de posible abuso de autoridad.

El médico fue claro al afirmar que en las imágenes “se observaron muchos traumas en las regiones de la cabeza y cara, y elementos que nos indican que hubo politraumatismos, sobre todo en cuello y cuerpo”, y que la gran mayoría de golpes se produjeron con elementos contundentes.

“Las primeras lesiones no lo mataron, esas lesiones no produjeron la muerte, lo alteraron totalmente, pero siguieron los traumatismos de otras características en otro sitio, y esos fueron los que finalmente lo llevaron a la muerte”, concluyó el experto forense, que también desvirtuó la idea de que Ordóñez haya muerto producto de las 8 descargas eléctricas que le propinaron los uniformados.

También está la versión del posiblemente único testigo que vio lo que pasó en el CAI, un amigo que fue llevado junto con Ordóñez, y que dijo, citado por la periodista Vicky Dávila en su columna, que la víctima estaba esposada de pies y manos y que uno de los policías le propinó “una patada en la cara, una en el pecho y una en el estómago”.

Estos dos videos muestran lo que dijo el médico forense (desde el minuto 6:54) y una de las versiones contrarias que se difunde en redes.