José Atuesta aseguró a RCN Radio que se sorprendió cuando escuchó la noticia la semana pasada y se percató de que la mujer tenía el mismo nombre y apellido de su abuela que falleció en 1996 en la capital del departamento del Cesar.

“Cuando vimos la noticia y que tenía el mismo nombre que mi abuela, me llamó la atención porque además cumplían años el mismo día. En ese momento le tomé una foto a la cédula que mostraron en el noticiero y fue cuando descubrimos todas las extrañas coincidencias”, afirmó Atuesta al medio radial.

De acuerdo con Atuesta, ambos documentos comparten la misma fecha de expedición y tienen el mismo número de identidad.

Ante este panorama, Atuesta comentó que fue a la Registraduría Nacional de Valledupar para pedir una explicación de lo ocurrido.

“Cuando llegué me dicen que esta cédula fue renovada en el año 2002, lo que se hace aun más extraño porque mi abuela murió en el año de 1996”, explicó Atuesta al mismo medio.

Otra de las razones que ponen en duda la veracidad de la historia es que la fallecida sí sabía firmar, mientras que la que está viva no sabe leer ni escribir, destacó Caracol Radio.

Por este hecho, la Registraduría de Barrancabermeja decidió tomar las huellas de Sara Corzo para conocer la verdadera identidad de la mujer, agregó el portal Enlace Noticias Barrancabermeja.

La entidad aseguró que los resultados se conocerán en los próximos días porque el proceso solo se puede adelantar en Bogotá.

Cabe mencionar que Sara Corzo vive desde hace más de 30 años en el asilo San Antonio de Barrancabermeja y fue abandonada por sus familiares.