La mujer dio su versión en W Radio, y en ella contradice lo afirmado inicialmente por los dos jóvenes, e incluso las imágenes de los videos que fueron difundidos.

“Alrededor de las 3:30 de la tarde del domingo 14 de abril me dirijo al primer piso del centro comercial junto con mi hijo menor de dos años y mi esposo, para que juegue un rato en la zona de juegos”, empezó su relato la mujer, que, sin embargo, no dio su identidad. En todo caso, en la emisora la presentaron así: “Sabemos perfectamente quién es, dónde trabaja, quién es su esposo, pero ella está muy asustada por las represalias que puedan tener ella o su hijo de 2 años”.

“Unos diez minutos después de que mi hijo ingresa a jugar, percibo que una pareja de jóvenes se para al lado mío”, agrega la testigo. “En un principio, la pareja de jóvenes no llama mi atención porque se están abrazando. Un minuto o unos segundos más tarde llama mi atención que esta pareja se está riendo. Esto hace que yo voltee mi cara para mirar a ver por qué se están riendo, y lo que observo es que están mirando a los niños, en repetidas ocasiones, con morbo. Van subiendo el tono de sus caricias y observo cómo se tocan el cuerpo, se manosean, continúan besándose”.

La mujer advirtió en la emisora que lo que cuenta no es un tema de género. “No tengo absolutamente nada en contra de la comunidad LGBT. Conozco personas a quienes admiro, con quienes comparto mi día a día y contra quienes no tengo ningún tipo de prejuicio por su orientación sexual”, dijo, y se manifestó también de acuerdo con las expresiones públicas de cariño sin importar el género.

“Llega un punto en el cual observo cómo juntan sus partes íntimas, sus genitales, mueven sus caderas y posteriormente se recuestan en la baranda que nos separa de los más de 15 niños que estaban jugando inocentemente, a tal punto en el cual observo cómo uno de los dos mete su mano debajo del pantalón del otro para tocar sus genitales”, sigue la docente.

Sostiene en la entrevista que, “indignada” por lo que vio, se alejó de la pareja. “Alerto a los demás padres de familia que estaban parados cerca de mí, y posteriormente lo que hago es coger a mi hijo con mi esposo, y alejarme porque pienso que los derechos de mi hijo y de los demás niños fueron vulnerados. Pienso que ningún niño tiene por qué ver ningún tipo de acto con contenido sexual a menos de un metro de distancia por parte de ninguna pareja sin importar su orientación sexual”.

Sobre los videos difundidos sobre el hecho, la mujer sostiene en La W que “desde el ángulo de esa cámara usted no va a poder ver lo que yo vi. Además, no sé si ya se dio cuenta que el video que sale en los medios es un video al cual le faltan dos minutos. No muestran el momento en el cual ellos se paran al lado mío”.

Asegura también que no fue la única mamá que se acercó a diligenciar el formulario del centro comercial presentando la queja. “Yo no sé esos otros padres desde qué ángulo de la zona de juegos estaban. Lo que yo vi es que una pareja de jóvenes se para al lado mío, observan con morbo a niños inocentes jugar, se tocan sus partes íntimas, se manosean, se recuestan sobre una baranda, mueven la cadera de manera inapropiada teniendo sus genitales frente a frente. Eso es lo que yo puedo decirle que vi”.

Un dato importante que salió a relucir en la entrevista de la emisora es que la mujer dijo conocer a Pedro Costa, el hombre que agredió a la pareja de jóvenes ese día.

Después de que los periodistas le preguntaran si lo conocía, ella guardó un significativo silencio, después del cual afirmó: “Pienso que lo que le acabo de decir es el verdadero motivo de esta entrevista”, y después de eso admitió con sí conoce a Costa.

“El señor Pedro Costa es un padre de familia igual que yo que estaba en la zona de los niños”, agregó, pero se resistió a responder qué relación tiene con Costa.

“¿Hace cuánto tiempo conoce usted a Pedro Costa?”, le insistieron en la emisora, y ella respondió: “Esa pregunta no viene al caso. La responderé a las autoridades competentes en el momento en el cual yo tenga que dar mi declaración”.