La semana anterior se conoció que Gustavo Petro fue internado en una clínica de Italia luego de que diera positivo en un test de COVID-19Aunque él mismo anunció su salida de ese centro clínico, este domingo publicó una columna en Cuarto de Hora en la que dio más detalles de su experiencia.

El líder de la Colombia Humana relató que “todo fue de pronto y fugaz, como un golpe fulminante, inesperado” porque experimentó los primeros síntomas “como la pérdida relativa de la oxigenación”, así que llamaron “enseguida al servicio de emergencias” y ellos “respondieron con prontitud.

“En menos de media hora llegó un médico que midió mis parámetros de salud. Mi saturación de oxígeno, aunque había bajado, aún era buena, al igual que mi presión, por lo que el galeno me dio a escoger entre si quedarme en la casa o seguir con él a la atención hospitalaria”, escribió.

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Aunque él no estaba seguro, aceptó irse en ambulancia al hospital público Santa María Nuova, en el centro de la ciudad de Florencia, porque su esposa estaba muy preocupada.

Estando allí, Petro se quedó sin comunicación porque “habían suspendido los servicios de telefonía desde Colombia” y el hospital no tenía WiFi. Así que se quedó “completamente incomunicado, solitario frente a la enfermedad” y sin noticia alguna de su familia, que también estaba contagiada.

Me sentí profundamente solo, anónimo, sin que nadie allí supiera si quiera mi nombre bien deletreado. Estaba completamente en manos de personas extrañas. La soledad me invadió en medio de mi dificultad para respirar. De repente me pasaron a las pruebas y allí detectaron mi neumonía. Pasé la noche sin dormir“, relató.

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Al siguiente día fue llevado al hospital público Santa María Annunziata. Allí lo pusieron en una habitación con otras cuatro personas, todos mayores que él, con quienes entabló una relación sin pronunciar muchas palabras.

“Estaba muy ofuscado por mi falta de comunicación, con todo lo que hasta ahora me había rodeado; me sentía en manos de un sistema del que solo era un apéndice sin voluntad, sin capacidad de reacción”, expresó.

Gustavo Petro contó la historia de un hombre al que casi vio morir. Su nombre era Paolo y “desesperado trataba de respirar” hasta que “empezó a gritar, quizás hacia la media noche”. Sin embargo, hubo un momento en el que las enfermeras se llevaron “a Paolo y regresaron con la camilla vacía. Comenzaban a recoger las cosas de aquel hombre con el que no pude hablar, cruzar una mirada de apoyo, un abrazo siquiera. Paolo había partido. La muerte del COVID había llegado y se había paseado frente a mi cama”, reflexionó.

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El aún no declarado candidato presidencial, aunque ya se emocionó con una de las encuestas, también contó su relación con otros dos hombres que fueron su apoyo estando en ese lugar, aunque nunca hablaron.

Uno de ellos le prestó el celular para que pudiera comunicarse con su familia y, dice, fue como “recibir la bocanada de oxígeno más importante. Sus voces eran como un paño de bálsamo en medio del dolor, un respiro poderoso. Desde allí pude restablecer la conexión del roaming suspendido desde Colombia y así me reconecté con el mundo que seguía allá en la Colombia lejana”.

Finalmente, su salida se dio cuando se recuperó y “la neumonía se había retirado“, sin embargo, esa experiencia le sirvió para “redescubrir la enorme fuerza de la solidaridad y del amor humano“, además que “todas las ideas de la competencia, del mercado, de las codicias, desaparecieron de pronto”.