Esos dos escenarios de transporte público fueron usados por el prestigioso infectólogo Guillermo Prada para ilustrar la dimensión y la peligrosidad que representa la pandemia. Y empleó esos ejemplos porque son los lugares en los que se produce una cantidad significativa de contactos entre personas, tanto directos (se comparte un espacio reducido) como a través de los puntos en donde posan las manos.

“El virus puede durar hasta tres días en las superficies sólidas, ya sea metal o vidrio o plástico”, dijo Prada en Caracol Radio, y advirtió: “Así que si nosotros tocamos superficies contaminadas con el virus, llámese un escritorio, una baranda, el pomo [perilla] de una puerta, los tubos de donde van a garradas las personas en Transmilenio… Todo eso puede tener virus y si uno no es consciente de que tocó una superficie potencialmente contaminada y no se bañan las manos inmediatamente o se pone alcohol gel, puede adquirir la enfermedad”.

También dijo en el mismo medio que hay ya dos estudios publicados, que no citó, que han demostrado que el virus puede durar en el aire hasta tres horas después de que una persona ha tosido.

“Por ejemplo, si yo me monto en un taxi y hace dos horas se montó una persona con coronavirus que estaba tosiendo y yo no llevo ninguna protección, el virus me puede infectar”, alertó.

La evidencia de que el coronavirus puede sobrevivir en superficies o en el aire durante varias horas la halló un estudio financiado por el gobierno de EE.UU., publicado este martes en el ‘New England Journal of Medicine’ (NEJM) y realizado por científicos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. y de las universidades de California, Los Ángeles y Princeton.

La investigación estableció que el nuevo coronavirus se detectó por hasta dos o tres días en plástico y en acero inoxidable, y por hasta 24 horas en cartón. Además, los investigadores usaron un inhalador para simular la tos o el estornudo de una persona y comprobaron que el virus podía detectarse durante tres horas en el aire.

El estudio se publicó por primera vez en un sitio web de preimpresión médica la semana pasada antes de ser revisado por pares, y atrajo mucha atención, incluidas algunas críticas de científicos que dijeron que podría haber exagerado la amenaza en el aire. Críticos del estudio cuestionaron que un inhalador pudiera imitar correctamente la tos o el estornudo.

Los científicos descubrieron que el virus que causa la enfermedad COVID-19 tenía niveles similares de viabilidad fuera del cuerpo a su predecesor que causó el SARS. Pero las similitudes descubiertas no explican por qué la nueva pandemia de coronavirus ha infectado a cerca de 200.000 personas y ha causado casi 8.000 muertes, mientras que la epidemia de SARS infectó a aproximadamente 8.000 y mató a casi 800.

Vías de acceso al cuerpo humano

El infectólogo Prada recordó en la frecuencia radial que la entrada del virus al cuerpo humano se hace por los ojos, por la nariz y por la boca. Por eso, su principal recomendación es el distanciamiento entre unas personas, que calificó de “crucial”. “Porque yo puedo tener puesto un tapabocas, pero el virus me puede estar entrando por los ojos”.

Sobre los cuidados que las personas deben tener en la casa, Prada recomendó en Caracol Radio cuidados con todo lo que llega al hogar: el correo, los recibos de cuentas, el periódico, etc. “Hacemos pedidos a domicilio. Todos estos elementos pueden venir contaminados con el virus y sería muy importante que nos laváramos las manos inmediatamente”, aconsejó.

Y en cuanto a los alimentos su recomendación fue usar un cuchillo diferente para cortar las carnes y para cortar las verduras, y que haya lavado de manos entre un procedimiento y otro.

Prada también había advertido en El Tiempo que “el tapabocas crea una falsa sensación de seguridad, y eso hace que la gente descuide otras medidas de prevención, como lavarse las manos, que tiene toda una técnica. No es al estilo colombiano, que medio se echan un poquito de jabón y luego se secan con el pantalón mismo”.

También dijo en ese periódico que hay que usar más toallas desechables. “La toalla de la casa es un transmisor de infección altísimo. Pero además, el tapabocas es incómodo, y eso hace que la gente se lo esté tocando cada rato, lo cual implica tocarse la cara, y por lo tanto a la larga terminan aumentando el riesgo”.

“Lo peor está por venir —continuó Prada en Caracol Radio—. Esto está creciendo, y está creciendo a una velocidad preocupante. Y desafortunadamente tenemos una sociedad que no es muy cumplidora de las normas y no es muy obsesiva en su comportamiento”, lamentó.

Insistió en el distanciamiento social y lanzó una severa crítica: “Yo veo que todo el mundo sigue hablándose unos encima de otros. Debieran tener una distancia de dos metros entre una persona y otra. Los muchachos siguen saliendo en grupos y se sientan a hablar en grupos. Ellos piensan que no les va a pasar nada porque son jóvenes y se creen inmortales. Pero se les olvida que tienen papás y que tienen abuelos, y que hay otras personas mayores a las que ellos pueden contaminar”.