Escrito por:  Redacción Bogotá
Oct 18, 2026 - 3:59 pm

Una tensa jornada de altercados se registró sobre la carrera Séptima de Bogotá, a la altura del Museo Nacional, luego de que una manifestación de artistas, colectivos sociales y ciudadanos terminara en una intervención directa por parte de la Unidad Nacional Antidisturbios (UNADI). Las protestas, que afectaron gravemente la movilidad en sentido sur-norte entre las calles 28 y 30, fueron convocadas para rechazar de manera categórica el retiro de piezas históricas de las salas de exposición del centro cultural, elementos vinculados directamente con la memoria del conflicto armado colombiano, la diversidad y los procesos de paz.

El descontento ciudadano escaló rápidamente de las consignas pacíficas a los bloqueos totales de la calzada, paralizando uno de los corredores viales más estratégicos del centro-oriente de la capital. Los manifestantes exigían la preservación inmediata de los contenidos históricos que narran pasajes fundamentales de la historia nacional, cuestionando con dureza la decisión institucional de archivar o retirar las obras de los espacios expositivos. Sin embargo, la situación de orden público se tornó crítica ante la prolongación del cierre vial, lo que motivó un despliegue masivo de los organismos de seguridad del Distrito.

Tras agotarse las instancias de mediación en el punto, la Secretaría de Gobierno confirmó el colapso de las mesas de concertación y decretó el fin formal de la etapa de diálogo con los organizadores de la movilización. De inmediato, el dispositivo antidisturbios activó los protocolos de despeje, permitiendo el ingreso operativo de la tanqueta de la UNADI sobre la avenida carrera Séptima con calle 28. Registros audiovisuales captaron el avance del vehículo blindado, flanqueado por agentes policiales, mientras se detonaban gases y se ejecutaba la dispersión de los ciudadanos que ocupaban la vía.

La intervención policial desató momentos de alta tensión en el entorno del Museo Nacional, obligando a transeúntes, ciclistas y manifestantes a buscar refugio ante los gases lacrimógenos y la presión del operativo oficial. Las autoridades de tránsito implementaron desvíos obligatorios para mitigar el impacto vehicular, mientras los equipos de emergencia atendían los reportes de la confrontación. Este nuevo episodio de choque institucional evidencia la compleja polarización que rodea la gestión del patrimonio cultural en la capital, ratificando que el Distrito recurrirá al uso de la fuerza pública cuando los bloqueos alteren de forma definitiva el orden en las arterias viales de la ciudad.

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