Se dio en la emisión de este martes del programa ‘6 AM Hoy por Hoy’, de Caracol Radio, que dirige Gómez, en la que, por momentos, los oyentes fueron trasladados a un imaginario estrado judicial en donde las dos partes expusieron sus argumentos como si estuvieran ante la presencia de un juez.

El motivo de la discusión: las acciones que han anunciado el excomandante del Ejército general (r) Nicacio Martínez y su abogado por la publicación de Semana en la que indica que la salida del alto oficial de esa fuerza se debió a chuzadas que se le habrían hecho a periodistas, magistrados y políticos.

Gómez apeló a su experiencia de periodista y empleó la estrategia de preguntas para interactuar con Granados. La primera fue: “¿En algún punto la revista ha señalado al general Nicacio Martínez como ordenador de las interceptaciones ilegales? No, ¿cierto?”.

—Que de alguna manera [Semana sugiere que el general] toleró, permitió, conoció o no impidió que eso hubiera ocurrido —respondió el abogado.

—Pero la pregunta es: ¿él ordenó las interceptaciones, según Semana? —inquirió el periodista, y él mismo se respondió—: No. Yo no veo eso en ninguna parte.

—Lo que está relacionando, Gustavo, y en esto hay que decirlo claramente porque el país se despertó el fin de semana con un titular que dice: ‘El verdadero motivo de retiro del general es por […] las chuzadas ilegales’. Entonces… —dijo Granados, pero fue interrumpido por Gómez.

—Vamos por partes —dijo el periodista—. ¿En alguna parte la revista Semana dice que él tuvo parte activa en los malos manejos de los dineros del Ejército? Yo creo que no. Si usted lo encontró, mándemelo.

—[La revista] Está diciendo que él fue omisivo, que no tuvo control, que él permitió que eso ocurriera… —alegó Granados.

—¿En alguna parte de la revista Semana se dice que él ordenó una ejecución extrajudicial? —volvió a preguntar Gómez, y él mismo respondió—: Yo creo que no.

—No, eso nunca lo ha dicho —admitió el jurista.

—Entonces, ahora déjeme plantearle lo siguiente: porque es que me parece interesante que el general Nicacio, a través de usted, quiera que le rectifiquen una conclusión a la que llega Semana después de unos temas que son fácticos [hechos].

En ese punto, Gómez hizo un breve recuento de los escándalos en que ha sido mencionado el nombre de Martínez.

—Le quiero recordar a usted y a la opinión pública que durante el año pasado el general Nicacio fue objeto de muchas controversias: comenzó con el informe de Human Rights Watch que tenía que ver con una serie de pagos, cuando fue coronel, en materia de ‘falsos positivos’; siguió con el informe del New York Times y todo ese escándalo de la directriz que fue verdaderamente ordenada por él, y él mismo reconoció que se había equivocado; luego llegamos al general Romero y los malos manejos en la Cuarta Brigada; luego al general Quiroz en inteligencia, que también era un subordinado de él; luego tuvimos todo el asunto del bombardeo de los niños [en un ataque en Caquetá]; luego lo de Dimar Torres [su asesinato] —repasó Gómes, y también preguntó—: ¿Luego, por qué Semana no puede llegar a la conclusión de que se retira porque el Gobierno no quiere trabajar con él? ¿Por eso la van a demandar a Semana? ¿Por pensar eso?

—No. Creo que la situación es muy diferente a la que plantea Gustavo —respondió el abogado—. En primer lugar, aquí no estamos haciendo relación a una secuencia de publicaciones pasadas, que cada una tiene su propia explicación y su contexto. Aquí, para nada, el señor general Nicacio de Jesús Martínez salió en su momento a decir que la revista Semana estuviera descontextualizando, estuviese diciendo algo que no es cierto. Nada de lo que pasó, que además tiene sus explicaciones, y que ante el Ejército, ante sus mandos superiores y ante la opinión pública está explicado. Aquí lo que se está diciendo es que el verdadero motivo, el oculto motivo de su salida intempestiva, fue que descubrieron que había habido irregularidades en el tema de inteligencia que motivaban que tuviera el nuevo Ministro de Defensa que decir que se fuera. Y esa conclusión no es una conclusión ligera. Está partiendo de que existe una irregularidad y que el general tenía que responder por eso, cuando en primer lugar no es cierto que le hayan pedido a él nada. Eso es una invención; eso no es una conclusión. Uno no puede presentar algo como información.

—¿No hubo una reunión en Palacio con el presidente donde se les pidió que mandaran una serie de formatos para preguntar a los altos oficiales si habían hecho interceptaciones durante los últimos meses? —interrogó Gómez.

—Nada tiene que ver… —intentó responder Granados.

—¿No existió la reunión o sí existió? —interrumpió Gómez y afirmó enseguida—: Claro que existió.

—Existió una reunión fue para que él hablara con el señor presidente y dijera que él quería retirarse por razones estrictamente personales —fue la versión del jurista.

—Yo le pregunto lo siguiente —siguió Gómez con su estrategia—: Cuando uno es el comandante y tiene este cargo tan importante en el Ejército, ¿por qué si tiene razones personales para retirarse del cargo, hasta el último momento está reuniéndose, ordenando traslados, disponiendo operativos para el año entrante [2020]? ¿Cuándo le avisó al presidente que quería dejar el cargo?

—Porque uno ejerce el mando hasta el minuto final de su mando —respondió Granados.

—Pero avisa a su comandante superior un par de meses antes: ‘Mire, vaya organizando todo, presidente, porque yo en diciembre me voy’ —dijo Gómez—. Eso no sucedió. Pero además, ¿por qué tiene la revista Semana que creer la versión de que él se fue por motivos personales? ¿Está obligada la revista Semana o el periodismo a creer la verdad oficial?

—Pues es que no es otra la versión oficial del general Nicacio, que es la verdad, sino que ha sido ratificada por el señor presidente, que lo dijo en la rueda de prensa —agregó Granados.

—Perdóneme —cortó, tajante, Gómez—. El señor presidente de la república elegantemente le puede dar salida a cualquier oficial. No tiene por qué decir por qué sale.

—No, no. Pero es que en este caso no se trata de una salida elegante —dijo el abogado—. ¡Por Dios! Se trata de que el presidente lo dijo en rueda de prensa.

—¿Usted va a demandar a Semana porque Semana no le cree al presidente? —siguió preguntando Gómez—. ¿Ese es el motivo?

—Yo no he dicho que voy a demandar a Semana —precisó el jurista—. He dicho que se está pidiendo una rectificación porque informó algo que no es cierto. No es cierto el motivo de retiro del general.

—¿Pero usted cómo sabe? —siguió Gómez con sus preguntas—. ¿Usted conoce las fuentes de Semana? ¿Usted cómo sabe que no es cierto?

—Por favor… —se animó a decir Granados.

—Es que se lo pregunto de la manera más desinteresada —le aclaró el periodista.

—Puede tener las fuentes que quiera Semana, pero es que la verdad es solo una. La verdad no es como la quiera presentar una revista o cualquier medio de comunicación. Por favor. No estamos en una dictadura de los medios… —dijo el abogado.

—Ni de los abogados, doctor Granados —interpeló Gómez.

—Pero tampoco puede ser, Gustavo, que aquí en Colombia se haga lo que diga un medio y punto —dijo airado el abogado—. En este caso, si la revista se equivoca, y todos somos humanos y nos equivocamos, pues uno reconoce: ‘Mire: yo creí, me dijeron, supuse, especulé que ese era el motivo del retiro, pero no. Ya veo que no lo es’.

—¿Después de un año de problemas del general Nicacio, usted quiere que la revista Semana salga y diga: ‘Nos equivocamos. Se fue porque quiso’? ¿Es eso? —inquirió el periodista.

—Un año de una gestión exitosa del general Nicacio —corrigió el abogado.

—Esa es una versión suya, me parece muy bien… —calificó Gómez.

—Nada tiene que ver lo que usted está diciendo, que es su opinión con el motivo de retiro —insistió Granados.

—No. No es mi opinión. Son hechos noticiosos de todo el año. No solamente en Semana: en todos los medios de comunicación, algunos de ellos como El País, de España, y el New York Times —le recordó Gómez.

—Pero perdóneme, Gustavo: ahí está el resultado de su gestión, contundentes en el 2019… Reconocidos ampliamente —insistió el abogado.

—Pero hubo episodios muy delicados de parte del Ejército en un año —insistió Gómez.

—No son responsabilidad del general Nicacio —dijo Granados.

—¡Pero si es el comandante del Ejército! —le recordó el periodista al abogado.

—El comandante no responde por lo que haga algún miembro del Ejército —se defendió el jurista, y con ese curioso argumento intentó defender también a su apoderado.

—Abogado, perdóneme, usted está muy equivocado —dijo con énfasis el periodista—. La persona que está al frente de una institución sí tiene una responsabilidad frente a la institución. Nadie está diciendo que [Martínez] está vinculado con malos manejos o falsos positivos. Pero toda esta serie de hechos se dan durante la administración de él, y el Gobierno tiene todo el derecho de decirle: ‘Gracias, quiero ensayar con otro general’. ¿Cuál es el problema?

—Pero no fue este caso, y es una especulación y es una opinión, que es distinto a una información —aclaró el jurista.

—Vuelvo a disentir de usted. Una opinión es diferente a una tesis a la que llega Semana después de evaluar varios hechos —remató Gómez.