El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que vigila la actividad sísmica en el mundo, situó el seísmo a 10 kilómetros de profundidad bajo el lecho marino y a 686 kilómetros al noreste de Opotiki, la población más cercana, ubicada al norte de la Isla Norte de Nueva Zelanda.

Las Kermadec, situadas entre Nueva Zelanda y Tonga, están deshabitadas, con la sola excepción del personal de la base permanentemente instalada en la isla de Raoul, que tiene una estación meteorológica y de radio.

Nueva Zelanda se asienta en la falla entre las placas tectónicas del Pacífico y Oceanía y registra unos 14.000 terremotos cada año, de los que entre 100 y 150 tienen la suficiente potencia como para ser percibidos.

Ese país oceánico fue noticia la semana cuando informó que había vencido el coronavirus y que ya no había ni una persona contagiada en su territorio. Sin embargo, el lunes detectaron 2 nuevos casos.

Las dos nuevas personas portadoras de COVID-19 llegaron recientemente del Reino Unido, declaró el Ministerio de Salud neozelandés, que afirmó que los casos “están vinculados”.