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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 19, 2026 - 6:05 pm
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“Después de más de una semana de pesadillas, envío esta publicación desde lo más profundo de las tinieblas, ni siquiera creo que se envíe”, escribe un iraní en las redes sociales la noche del domingo 18 de enero.

“Hemos vuelto, pero se han llevado a varios de nosotros entre sus garras”, testifica otro usuario iraní de X en un mensaje publicado unas horas antes.

¡Banda de escorias! “Miren, ¡seguimos vivos!”, exclama otro iraní ese mismo domingo a los dirigentes de la República Islámica. Estos mensajes cortos, cargados de desafíos e ira, fueron publicados justo antes de que la población iraní volviera a sumirse en el silencio impuesto por un nuevo corte de Internet decretado por el Gobierno

Este lunes 19 de enero, el silencio volvió a caer sobre el país, que fue aislado nuevamente del resto del mundo después del breve, parcial y muy limitado restablecimiento de la conexión observado el domingo. Solo un número limitado de usuarios lograron conectarse.

“Los indicadores muestran que la conectividad nacional sigue siendo mínima”, indicó el lunes por la mañana la ONG de vigilancia de la ciberseguridad NetBlocks en un mensaje en X. La organización precisa haber observado la implementación de una “red de filtrado” – un sistema de restricciones gestionadas que permite el paso muy controlado de ciertos mensajes –, lo que sugiere que las autoridades buscan reforzar aún más el control sobre la red. 

Durante esta breve ventana de conexión, algunos iraníes pudieron dar una señal de vida a sus seres queridos. Sus testimonios, difundidos por los medios en persa, describen la represión sin precedentes que tuvo lugar la semana pasada.

Todos los que estaban afuera eran blanco de balas y gases.

“El ruido de los disparos era aterrador”, confiesa un estudiante de medicina de Mashhad en breves mensajes a su hermana que vive en el extranjero. Cuenta que uno de sus compañeros de la facultad de medicina fue asesinado. Su familia tuvo que pagar 700 tomans, el equivalente a 4.725 euros por su entierro. Se les exigió que rellenaran un formulario que atestiguara que pertenecían al Bassidj, el cuerpo de milicianos encargado de la seguridad interior en Irán. De lo contrario, habría sido enterrado en una fosa común, relató el joven.

“Todas nuestras esperanzas, descansan ahora fuera de Irán porque somos impotentes”, declaró en su corta conversación con su hermana.  

Una última foto antes de morir  

Gracias al uso de antenas Starlink, los manifestantes aún logran sacar, a cuentagotas, nuevos videos filmados durante las noches del 8 y 9 de enero, cuando las protestas estaban en su apogeo y fueron reprimidas con sangre.

En una de ellas, en Sadeghieh, un barrio al oeste de Teherán, una manifestante filma una concentración antes de gritar y huir corriendo cuando de repente se escuchan disparos dirigidos a una multitud pacífica.

Según el contenido de este video del 8 de enero, las fuerzas de represión de la República Islámica abrieron fuego con munición real contra los manifestantes, disparando indiscriminadamente contra civiles. 

Otra imagen se hizo viral en las redes sociales. La del rostro de Siavash Shirzad. Se trata del último selfie de este padre de familia de 38 años antes de ser herido de bala durante una manifestación en Teherán el 8 de enero y morir desangrado unas horas después en el hospital, dejando atrás a un hijo de 12 años.

Sus ojos azules están enrojecidos por los gases lacrimógenos utilizados por las fuerzas de seguridad contra los manifestantes. Según su primo, entrevistado por el diario británico The Guardian, “Siavash esperó hasta el final que llegara la ayuda de Trump”

Un balance que se empieza a conocer 

El número de víctimas de la represión de la revuelta iniciada el 28 de diciembre en Irán no deja de aumentar, a medida que las ONG de derechos humanos logran identificar a las víctimas. Un trabajo aún más difícil debido a la interrupción generalizada de Internet y a la presión ejercida por las autoridades sobre las familias, subrayan estas organizaciones.

Las conexiones intermitentes observadas el domingo, sin embargo, “permitieron que parte de la información y las imágenes acumuladas en los días anteriores llegaran, con cierto retraso, a fuentes independientes, revelando así la magnitud de la represión y las masacres”, explica Human Rights Activists in Iran, una ONG con sede en Estados Unidos

El18 de enero, esta organización informó de 3.919 personas muertas, mientras que otras 8.949 muertes aún están siendo investigadas. Además, 2.109 personas resultaron gravemente heridas y el número de detenidos asciende a 24.669.

Todas las organizaciones que intentan contabilizar las víctimas coinciden en que las cifras publicadas en esta etapa solo reflejan una parte de las muertes. Los balances avanzados varían, con algunas estimaciones que llegan a más de 20.000 muertos.

Citando “dos fuentes, una de ellas en Irán”, la cadena estadounidense CBS News indicaba ya la semana pasada “que al menos 12.000 personas, y quizás hasta 20.000, han muerto”.

El domingo, el diario británico The Times, por su parte, dio la cifra de 16.500 muertos, basándose en ocho hospitales y 16 departamentos de urgencias en Irán.

Por parte del gobierno iraní, un funcionario que habló bajo condición de anonimato con Reuters afirmó que el número de muertos ascendería a más de 5.000, incluidos 500 miembros de las fuerzas de seguridad.  

Las medidas de Meta para proteger a los iraníes

Ante la magnitud de la represión, Meta –que incluye Instagram, WhatsApp y Facebook– tomó medidas para proteger la seguridad de los usuarios iraníes, tras informes de que los servicios de seguridad del país estaban recopilando datos personales de forma masiva. Las cuentas de Instagram ubicadas en Irán ya no muestran la lista de seguidores ni la de suscripciones.

Después de la guerra de 12 días contra Israel, el poder judicial advirtió que “seguir o ser miembro de páginas afiliadas al régimen sionista” constituía “un acto criminal punible”. 

La televisión iraní pirateada 

Durante esta breve restauración de las comunicaciones por Internet, la televisión estatal parece haber sido pirateada el domingo por la tarde. Discursos del presidente estadounidense Donald Trump y del hijo exiliado del último sha de Irán llamando a la población a rebelarse fueron transmitidos brevemente. 

Durante el presunto pirateo, la televisión emitió una secuencia de varios minutos con el título ‘Las verdaderas noticias de la revolución nacional iraní’. Se podían ver, en particular, mensajes de Reza Pahlavi, el hijo del último sha de Irán, establecido en Estados Unidos, llamando a una revuelta para derrocar a los religiosos que están en el poder desde la revolución de 1979.

También se difundieron discursos de Donald Trump durante el hackeo. El presidente estadounidense ha amenazado a Irán en numerosas ocasiones durante la represión de las protestas, insinuando una intervención militar en apoyo de los manifestantes.

Una rehabilitación condicionada a una mayor vigilancia 

Ebrahim Azizi, presidente de la Comisión Parlamentaria de Seguridad Nacional y Política Exterior, declaró el lunes que los principales organismos de seguridad tomarían una decisión sobre la restauración de Internet en breve, y que el servicio se reanudaría “tan pronto como las condiciones de seguridad fueran apropiadas”.

Otro miembro del Parlamento, Hamid Rasaei, un partidario de la línea dura, dijo que las autoridades deberían haber tenido en cuenta las quejas formuladas previamente por el líder supremo Ali Jamenei. 

En este contexto, de crecientes tensiones de seguridad, el jefe de la Policía iraní dio el lunes “un máximo de tres días” a las personas “involucradas involuntariamente en los disturbios” para entregarse a las autoridades, asegurándoles que serían tratadas con “más clemencia”.

El día anterior, el portavoz de la justicia iraní, Asghar Jahangir, había adoptado un tono mucho más amenazante, reafirmando que se organizarían juicios rápidos. Además, advirtió que algunos actos se asemejaban al crimen de “guerra contra Dios”, punible con la muerte. 

Este artículo fue traducido de su original en francés

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