En diálogo con la cadena Fox, el propio Ángel reconoció que estuvo mal lo que hizo y aunque dijo que “el castigo es raro, también es justo.

“Solo quería conducir pero no tengo una licencia, así que la tomé (una camioneta Range Rover)… Lavé el auto y pensé que no tenía nada para secarlo, así que pensé: ‘Le voy a dar una vuelta hasta que se seque’”, expresó el joven a ese medio.

Mientras Ángel manejaba la camioneta a toda velocidad por el vecindario, sus padres estaban en Las Vegas celebrando su aniversario. Sin embargo, la fiesta se amargó cuando recibieron la llamada de la policía, explica la cadena estadounidense.

Como Ángel ya tenía antecedentes de ser un joven rebelde, los padres decidieron tomar una decisión radical y darle un castigo ejemplar para que tomara conciencia de sus acciones.

“Regresamos a la casa. Hoy, su habitación está 100 % vacía, y estamos regalando todas sus cosas”, dijo a Fox Ramón Martínez, el padre de Ángel.

Otra parte del castigo fue que el adolescente tuvo que sentarse en su cama, afuera de su casa, con un letrero que decía: “Lo siento, robé el auto de mis padres y estaba acelerando”. 

La ropa, la televisión y las demás pertenencias de Ángel se regalaron rápidamente, por lo que tendrá que dormir en el piso para que aprenda la lección, finaliza la misma cadena.