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Como estaba previsto, los diputados franceses rechazaron este viernes 23 de enero las dos mociones de censura presentadas, por un lado, por La Francia Insumisa, junto a los ecologistas y los comunistas, y, por otro, por Agrupación Nacional (RN), de Marine Le Pen.
La votación de ambas iniciativas fue convocada en respuesta a la activación del artículo 49.3 de la Constitución, un polémico mecanismo para esquivar el Parlamento, invocado por Sébastien Lecornu el pasado 20 de enero, para impulsar la partida de “ingresos” del presupuesto estatal.
“Cuando el debate ya no permite llegar a una conclusión, alguien tiene que asumir la responsabilidad”
Con el rechazo de la derecha y el Partido Socialista (PS), la primera moción obtuvo 269 votos, de los 288 necesarios para derrocar al Gobierno. La segunda, presentada por la extrema derecha y su aliado, la Unión de la Derecha por la República (UDR), de Éric Ciotti, solo obtuvo 142 votos.
Antes de la votación, el primer ministro justificó el uso del artículo 49.3 de la Carta Magna, afirmando que “cuando el debate ya no permite llegar a una conclusión, alguien tiene que asumir la responsabilidad”.
“En mi opinión, la responsabilidad del Gobierno no debe ser ni una facilidad ni un atajo. Es un instrumento de último recurso, por no decir de último socorro”, añadió Lecornu ante la Asamblea Nacional tras la intervención de los grupos. “Por primera vez en mucho tiempo, el Parlamento no puede decir que se le ha privado de su poder”, subrayó.
El primer ministro aseguró que el artículo 49.3, que permite adoptar una ley sin el voto del Parlamento cuando el Gobierno carece de la mayoría necesaria, “ya no podrá utilizarse como antes”, sino “como último recurso” para “proteger” y “preservar las instituciones”.
Rompiendo la promesa que había hecho el pasado 3 de octubre de no hacer uso de este controvertido artículo de la Constitución, en la víspera de la votación, el martes, comprometió la responsabilidad de su Gobierno para aprobar sin votación esta primera parte del texto.
Francia Insumisa, el grupo GDR (comunistas y ultramarinos) y los ecologistas presentaron inmediatamente una moción de censura conjunta, al igual que Agrupación Nacional y su aliado, el grupo ciottista UDR.
Los socialistas, que mantienen desde el pasado otoño negociaciones con el primer ministro, se enorgullecen de haber conseguido una serie de “avances”, aunque no reconocen el texto como suyo. Y aunque lamentan el uso del artículo 49.3, tras haber pedido a Sébastien Lecornu que lo abandonara, consideran que era la “menos mala” de las soluciones, a falta de una mayoría a favor del texto.
En su moción, la izquierda fuera del Partido Socialista acusó al primer ministro de “renegar de su propia palabra” y de aplicar “recortes presupuestarios sin precedentes” para alcanzar el objetivo del 5% de déficit que se ha fijado.
“Por el contrario, las medidas de este presupuesto presentadas como compromisos no son más que humo”, criticó, citando el recargo del impuesto de sociedades —que representará 7.300 millones de euros en lugar de los 8.000 previstos en 2025 y los 4.000 previstos en el proyecto de ley inicial— o el impuesto sobre las sociedades holding, que se ha convertido en “homeopático” tras su paso por el Senado.
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El “incumplimiento de la palabra”
En cuanto a la bonificación de actividad, de la que se felicitan los socialistas, equivale a “hacer que el Estado pague el complemento salarial que las grandes empresas se niegan a abonar a sus empleados”.
Agrupación Nacional y la UDR también denuncian el “incumplimiento de la palabra” del primer ministro. Y, en el fondo, un presupuesto que “no responde a la crisis del poder adquisitivo”, “no ofrece ninguna medida de justicia fiscal” ni “ningún ahorro estructural” y “sigue aumentando el déficit”.
Una vez rechazadas las dos mociones, el Gobierno debería asumir inmediatamente su responsabilidad sobre la parte de gastos y el conjunto del texto, lo que daría lugar a dos nuevas mociones de censura, que se prevé también sean rechazadas a principios de la próxima semana.
Tras un breve paso por el Senado, el texto debería volver a la Asamblea para una tercera y última aplicación del artículo 49.3 y para las últimas mociones de censura.
Este artículo fue adaptado de su versión original en francés.
Con AFP
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