De Sídney a Londres, pasando por París o Montreal, este fin de semana se llevaron a cabo manifestaciones en homenaje a este afroestadounidense que murió asfixiado por un policía blanco el 25 de mayo en Mineápolis. 

Su muerte provocó un movimiento de protesta histórico que cruzó las fronteras de su país y reaviva las aspiraciones de cambio.

En Australia, el país que primero protestó fuera de Estados Unidos, decenas de miles de personas se manifestaron el sábado con pancartas de “No puedo respirar”.

Se trata de una referencia a las últimas palabras que pudo decir Floyd, cuyo cuello quedó obstruido durante casi nueve minutos por la rodilla del policía que le detuvo por un delito menor.

Según los organizadores de la manifestación en Australia, que no temieron el llamamiento del gobierno a quedarse en casa por la crisis sanitaria, el caso tiene ecos en su país.

“El hecho de que hayan intentado evitar la manifestación da todavía más ganas a la gente de hacerlo”, dijo Jumikah Donovan, uno de los manifestantes en Sídney. Muchos llevaban mascarillas de protección e intentaban respetar la distancia de seguridad lo mejor posible.

En el Reino Unido se registró una manifestación ante el Parlamento en Londres.

Luego de varias horas de manifestación pacífica, incidentes se presentaron al final de la jornada alrededor de Downing Street, en el centro de Londres. Botellas fueron lanzadas contra la policía, que trató de dispersar a los manifestantes.

El Reino Unido no es inocente”, denunciaron en Londres los manifestantes. Como en la capital británica, fueron muchos los manifestantes en Mánchester que salieron a la calle para “terminar con el racismo”, que es una “pandemia”. 

Debido a la pandemia, el ministro de Sanidad, Matt Hancock, había pedido el viernes no manifestarse.

“Por eso por favor, por la seguridad de sus familiares, no participen en grandes aglomeraciones, como las manifestaciones de más de seis personas”, dijo.

En la capital británica se organizaron varias protestas desde hace una semana, a veces marcadas por incidentes con la policía.

En Francia volvieron también al primer plano las denuncias de violencia policial de los últimos años, haciendo eco de la indignación mundial por la muerte de Floyd.

En el país se convocaron manifestaciones el sábado contra la violencia policial para “ampliar el movimiento internacional de solidaridad contra la impunidad de las fuerzas del orden”, participaron 23.300 manifestantes, 5.500 de ellos en París, según datos del ministerio del Interior.

También hubo protestas en Burdeos, Lyon, Lille, Rennes o Marsella.

En Alemania, unas 10.000 personas se reunieron en silencio en la famosa Alexanderplatz, la mayoría de ellas vestidas de negro y con máscaras. “El silencio blanco es violencia”, coreaban.

En Lieja, este de Bélgica, 700 personas hicieron caso omiso a la prohibición y participaron en una marcha contra el racismo, según la policía.

En Varsovia, participaron mil personas, muchos de ellos jóvenes vestidos de negro y el candidato de la izquierda a la presidencial, Robert Biedron, luciendo máscara se unió a ellos.

Además, miles de españoles e italianos salieron a la calle este domingo para denunciar el racismo, sumándose a las manifestaciones celebradas en todo el mundo.

En Madrid, los manifestantes, unos 3.000 según las estimaciones de la policía local, se reunieron frente a la embajada de Estados Unidos, para condenar la muerte de Floyd.

Además, corearon los mensajes “No hay paz sin justicia” o “Vosotros los racistas, sois los terroristas”.

En Roma, una espontánea manifestación congregó en la famosa Piazza del Popolo a miles de jóvenes que se arrodillaron en silencio, con el puño en alto, durante nueve minutos, el tiempo durante el cual el policía mantuvo su rodilla apoyada sobre el cuello de Floyd, hasta que éste falleció. Al levantarse, gritaron también: “¡No puedo respirar!”.

En Tailandia, donde una protesta antirracista había sido prohibida, más de 200 personas participaron en un encuentro virtual, conectándose al sitio de videoconferencias Zoom para ver videos sobre el movimiento “Black lives matter” (las vidas negras cuentan) y levantar el puño contra la violencia policial.