“Según la información disponible en ese momento, los equipos siguieron un proceso correcto durante la solicitud para la licencia de armas” que data de septiembre de 2017, apuntó la policía en un comunicado reproducido por los medios locales.

Un mes después, en octubre, otro agente visitó el domicilio de Tarrant, en Dunedin, a unos 300 kilómetros de Christchurch, localidad donde el pasado viernes tuvo lugar el ataque que dejó 50 muertos y 48 heridos.

Durante la visita el policía entrevistó al acusado e inspeccionó su propiedad.

El atacante aportó entre los documentos dos referencias, ambas de residentes en el país, después de entregar previamente la de un familiar que fue invalidada al no vivir en Nueva Zelanda.

“La regulación (sobre la licencia de armas) establece que la persona de referencia debe residir en Nueva Zelanda (…) El solicitante proporcionó después dos referencias que cumplían con los requisitos y ambas fueron entrevistadas cara a cara por un oficial“, señala el escrito.

Tarrant, quien comparecerá el 5 de abril ante el Tribunal Superior de Nueva Zelanda por asesinato, tenía cinco armas, dos semiautomáticas aparentemente modificadas, con las que el día 15 asaltó las mezquitas Al Noor y Linwood, ambas en Christchurch.

El jueves, la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, anunció la prohibición de las armas militares semiautomáticas y rifles de asalto, así como los cargadores de alta capacidad y las piezas que puedan convertir armas en rifles militares semiautomáticos, ley que espera sea aprobada a mediados de abril.

En Nueva Zelanda, unas 250.000 personas poseen licencias estándares de categoría A para portar armas, lo que permite a las personas mayores de 16 años poseer y usar rifles y escopetas tras superar unas pruebas policiales.