La magnitud del sismo, que se produjo a una decena de kilómetros de profundidad, fue evaluada por el Instituto Geofísico de Estados Unidos (USGS) en 7, y en 6,8 por las autoridades turcas.

En Bayrakli, en la provincia de Esmirna, los equipos de rescate, con perros rastreadores, se afanaban para intentar llegar a las víctimas y posibles supervivientes entre una masa de vigas retorcidas y grandes trozos de hormigón, los vestigios de un inmueble de siete pisos colapsado, según imágenes de la cadena pública turca TRT.

En Grecia fue la isla de Samos, en el archipiélago del Dodecaneso, la zona más afectada: dos jóvenes perdieron la vida por el derrumbe de un muro y nueve personas resultaron heridas, informó la cadena pública ERT.

AFP
AFP

“Fue el caos, nunca hemos vivido eso… Hasta ahora no tenemos víctimas. Algunos edificios han sido dañados, una iglesia en particular”, situada en el puerto de Karlovassi, declaró Giorgos Dionysiou, el vicealcalde de Samos.

El sismo provocó una subida del nivel del mar que inundó las calles de Seferihisar, ciudad turca situada en el epicentro. La marejada también barrió las costas de la isla de Samos.

Sismo en Turquía

La costa turca, con gran densidad de población, resultó la más afectada. Unos diecisiete edificios se desplomaron. Los rescatistas de Bayrakli, ayudados por habitantes y policías, lograron contactar por teléfono con una joven atrapada bajo los escombros.

“¡No te preocupes, ya llegamos! Voy a colgar para que ahorres batería. Disminuye la luminosidad de tu pantalla y permanece en calma”, le aconsejaba un familiar bajo la supervisión de un socorrista.

Una cadena humana intentaba despejar las ruinas. A veces los socorristas exigían silencio para tratar de localizar a los supervivientes.

Una joven fue sacada de los escombros de un edificio derrumbado, según CNN-Türk. Otras dos personas salieron de las ruinas de otro edificio de siete pisos, según TRT.

Según el gobernador de Esmirna, cerca de 70 personas habían sido rescatadas de los escombros, de momento.

AFP
AFP

Las televisiones turcas mostraban imágenes de nubes de polvo elevándose en el cielo, mientras que los habitantes se precipitaban a la calle víctimas del pánico.

En una imagen captada por un habitante con su teléfono celular, se vio un edificio derrumbarse como un castillo de naipes mientras los transeúntes gritaban: “¡Dios mío!”.

El movimiento telúrico se sintió también en Estambul, capital económica del país enlutada hace 20 años por un potente terremoto. Pero no se constató ningún daño, señaló el gobernador de la provincia de Estambul.

“Todas nuestras instituciones comenzaron a desplazarse al lugar para iniciar los esfuerzos necesarios”, declaró el presidente Erdogan, en Twitter.

Tanto Turquía como Grecia están situadas en una de las zonas sísmicas más activas del mundo. En Turquía, en los últimos años, además del sismo de 1999, en 2011, un terremoto de 7,1 en la provincia de Van dejó más de 600 muertos, y el pasado enero uno de 6,7 dejó unos 40 muertos en la provincia de Elazig (este).

En Grecia, el último sismo mortal tuvo lugar en julio de 2017 en la isla de Cos, cerca de Samos, en el archipiélago del Dodecaneso, y causó dos fallecidos.