Son muchas las imágenes falsas que circulan continuamente para mostrar los efectos de los devastadores incendios que devoran la Amazonia, pero la agencia AFP recopiló, rastreó y explicó diez de ellas.

No obstante, el tema es más profundo. Las personas que distribuyen el material falso parecen estar haciéndolo por dos motivos. Uno de ellos es por ignorancia, pues se comparten indiscriminadamente y se replican sin parar ni pensar.

La segunda razón no está muy alejada de la primera, pues también obedece al desespero que genera saber que el ritmo al que el fuego consume la selva es devastador. Sin embargo, de manera consciente las personas echan mano de las imágenes que encuentran ya que las fotos reales son realmente pocas, contadas y, en muchos casos, carecen de un dramatismo que realmente toque a los espectadores sobre el impacto de la emergencia.

Esta ha alcanzado ya un grado preocupante, pero bien dicen que una imagen vale más que mil palabras. Es por esto que muchos eligen reproducir aquellas fotos falsas, pero impactantes, sin importar su origen real. El objetivo lo han conseguido, y muestra de ello es que la etiqueta #PrayForTheAmazon, y otras similares, han sido tendencias constantes durante varios días seguidos.

Además, esto queda en evidencia casi de inmediato en el análisis de la AFP, pues las primeras tres fotos que analiza pertenecen a un trino cuyo autor dice que “la única manera en que se haga algo es hacer mucho ruido en redes sociales”.

Otra imagen de una quema sí es de la región, pero de hace dos años, mientras que la de un conejo fue tomada en California.

Dos más son muy antiguas, de hace 30 y 19 años, respectivamente:

Esta proliferación de lo que bien podría calificarse como noticias falsas podría ser usado de forma malintencionada por algunos para poner en duda que lo que sucede actualmente en la región sea real, viendo que, por ejemplo, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha preferido acudir a explicaciones para muchos descabelladas al abordar el tema.

Afortunadamente, hay otros medios para evidenciar la gravedad de lo que sucede. Por ejemplo, el radar del portal Windy permite ver las enormes concentraciones de monóxido de carbono que se detectan en tiempo real en la región a causa de las conflagraciones. En el mapa aparecen zonas rojas, negras y amarillas que muestran la concentración de humo, mas no se pueden confundir con focos de fuego en concreto.

Además, satélites de la NASA y organizaciones como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) también han revelado dramáticas imágenes del humo desde el espacio:

A final de cuentas la responsabilidad principal para solucionar la paradoja es de los organismos de control, las agencias científicas y los medios de comunicación, que tampoco han encontrado material adecuado para ilustrar la devastación, pero que tienen que ser rigurosas a la hora de informar y mostrar que las fotos que se usan son ilustrativas.

Mientras tanto, el impacto en medios y redes puede ser grande, pero si los realmente implicados en el tema no se percatan de la necesidad de actuar, no servirá de nada el activismo virtual, sea real o ilustrativo.