Los dos candidatos confirmaron los pronósticos en una de las elecciones más reñidas de los últimos años y quedarán en manos de la decisión de los votantes en noviembre, que elegirán entre un cuarto mandato de la izquierda o un giro a la derecha del país suramericano.

Con un 84 % de escrutado, la coalición de izquierdas que gobierna Uruguay desde 2005 obtuvo un respaldo de 768.207 (39,95 %) por los 580.705 (30,2 %) para el Partido Nacional.

La alianza “multicolor” propuesta por el líder nacionalista tras conocer el apoyo explícito del candidato del Partido Colorado (PC, centroderecha), Ernesto Talvi, y de Cabildo Abierto (derecho), Guido Manini Ríos, superaría en votos al líder del FA, ya que obtuvieron un 13,04 % y un 11,33 % respectivamente.

Los 217.835 obtenidos, con ese escrutinio, por parte de Cabildo Abierto suponen un gran éxito para una fuerza nacida en 2019, liderada por el exmilitar Guido Manini Ríos y con un gran apoyo castrense.

Con su porcentaje de apoyo, entra directamente al Senado, desplazando a otros partidos con casi dos décadas de historia como el Partido Independiente, que pierde su única banca en la Cámara Alta.

El discurso de Manini Ríos, que ha expresado abiertamente su admiración por el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha calado en un amplio sector de la población hasta el punto de alcanzar a algo más de uno de cada 10 uruguayos.

En su discurso, tras conocerse las primeras proyecciones de las encuestadoras, mostró su apoyo explícito a Lacalle Pou con vistas a la segunda vuelta.

Lo que parecía claro, y se ha confirmado tras la celebración de la primera vuelta, es la fragmentación del Parlamento para el período 2020-2025.

De los cinco partidos presentes en la Cámara de Diputados en la actual legislatura, se pasaría a siete, según lo que se lleva escrutado. Además de los tres principales, Frente Amplio, Partido Nacional y Partido Colorado, entrarían en la Cámara Baja Cabildo Abierto, Partido Independiente, Partido de la Gente y Partido Ecologista Radical e Intransigente (PERI).

Después de quince años de gobierno del Frente Amplio con mayoría absoluta en ambas cámaras (Diputados y Senado), se abre un nuevo espacio para la negociación.

El candidato del Frente Amplio, Daniel Martínez, apeló al “diálogo” con otras fuerzas políticas y, para ello, aludió a figuras históricas referentes de los tres grandes partidos: Líber Seregni (fundador del FA), Wilson Ferreira Aldunate (Partido Nacional) y José Batlle y Ordóñez (Partido Colorado).

Sabedor del desgaste al que el Frente Amplio está sometido tras 15 años en el poder, con los dos mandatos de Tabaré Vázquez (2005-2010 y 2015-2020) y el de José Mujica (2010-2015), y sin apenas apoyos a los que acudir para una posible alianza con vistas a la segunda vuelta, Martínez no ha podido arrastrar a los votantes que prometían las encuestas, que le daban en algunos casos un 43 %.

El líder opositor Lacalle Pou, en tanto, afirmó en su discurso que el resultado de la elección de este domingo dio “una clara señal” de que estaba latente “una alternancia”.

El mensaje de hoy es de una alternancia plural, no es alternancia de un partido solo“, agregó Lacalle Pou.

Ahora todo quedará pendiente de si cada votante de cuantos apoyaron este domingo a las fuerzas opositoras mantendrá su voto con vistas a la segunda vuelta, con fidelidad a lo que han pedido sus líderes, o aquellos descontentos con la gestión del FA que han optado en esta ocasión por el PC o Cabildo Abierto regresan y no se confirma el giro a la derecha.