“Uno de los galardonados aplastó la resistencia en una zona de su país; otro ignoró los genocidios de una minoría y algunos impulsaron procesos de paz, pero con resultados no deseados o poco efectivos”, señala el medio neoyorquino.

En cuanto al expresidente colombiano Juan Manuel Santos, que recibió el premio Nobel de Paz en 2016, el medio recuerda que le fue entregado “por sus esfuerzos por acabar una guerra civil de 50 años”, luego de firmar un acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc.

El premio llegó poco después de que un referendo en Colombia que rechazó el acuerdo de paz, lo que para Santos, según el ‘Times’, significó “una profunda vergüenza”.

La crítica más fuerte del diario respecto del premio a Santos tiene que ver con el recrudecimiento de la violencia en el país por parte de las disidencias de las Farc y la presencia de otros grupos al margen de la ley, algo que el mismo Santos niega.

El rotativo contrasta la actitud de Santos con la del expresidente estadounidense Barack Obama (uno de los 6 galardonas del listado del diario), quien apenas se enteró de que le habían entregado el premio Nobel de Paz en 2009 se preguntó por qué a él, si sentía que no había hecho nada extraordinario para merecerlo.

Los otros 4 ganadores del Nobel de Paz cuestionados por The New York Times

Además de Juan Manuel Santos y Barack Obama, el diario neoyorquino cuestionó a los siguientes galardonados con el premio Nobel de Paz.

Abiy Ahmed, 2019

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Abiy AhmedEl primer ministro de Etiopía fue galardonado por sus esfuerzos para poner fin a la guerra de 20 años entre su país y su vecino Eritrea, recuerda la BBC.

De manera similar a los méritos de Santos, Ahmed firmó un tratado de paz para acabar con casi dos décadas de operaciones militares contra Eritrea después de un conflicto fronterizo que duró de 1998 a 2000.

No obstante, el ‘Times’ reseña que en noviembre de 2020 el presidente etíope ordenó operaciones militares y bombardeos en la región de Tigray, donde sus líderes habían desafiado al mandatario cuando prosiguieron con unas elecciones que se habían cancelado debido a la pandemia, lo que obligó a los afectados a refugiarse en la vecina Sudán.

Kim Dae-jung, 2000

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El expresidente surcoreano, que murió en agosto de 2009 a los 85 años, fue galardonado por “promover el histórico encuentro entre Corea del Sur con el dirigente norcoreano, Kim Jong Il”, evoca El País de España. Kim fue prisionero del régimen autoritario de su país y llegó a estar en fila para pena capital.

A él se le critica que dos décadas después de la reunión, el hijo del dictador, Kim Jong-un sigue con actitud beligerante y no llega a un verdadero acuerdo de paz, y la unificación de las Coreas se ve bastante remota.

Yaser Arafat, Shimon Peres e Isaac Rabin, 1994

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El presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP); el ministro de Asuntos Exteriores de Israel en ese entonces, e Isaac Rabin, primer ministro israelí, fueron galardonados “por sus esfuerzos para alcanzar la paz en Oriente Próximo” gracias a la firma de los acuerdos de Oslo entre Israel y Palestina, destacó en su momento El País de España.

Al igual que en Colombia, la firma de un acuerdo de paz en esa región del mundo tuvo sus fallas y la violencia no cesó, a tal punto que el mismo Rabin fue asesinado por un fanático israelí que no estaba de acuerdo con el proceso.

Daw Aung San Suu Kyi, 1991

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La consejera de Estado de Birmania también fue víctima del régimen de su país, pero una vez en el poder, desde el 2016, se le critica que ejerza persecución sobre minorías de su país, según el ‘Times’.

“Aung San Suu Kyi fue considerada un faro en la lucha por los derechos humanos en todo el mundo” y después afrontó un juicio por genocidio en La Haya, recoge la BBC, que agrega: “Indignados por el éxodo de cientos de miles de musulmanes rohingya de Myanmar hacia el país vecino, Bangladesh, debido a una persecución militar”.