Este balance incluye a más de 53.000 rebeldes, y a casi 110.000 combatientes progubernamentales, de los cuales 60.000 eran soldados sirios, pero también decenas de miles milicianos, miembros del movimiento chiita libanés Hezbolá y otros combatientes extranjeros.

Casi 55.000 yihadistas han sido abatidos en los combates, la mayoría de los cuales revistaban en el grupo Estado Islámico (EI) o en el frente Fateh al Sham, exrama local de Al Qaida.

Además 3.683 personas muertas no han sido identificadas, según el OSDH, que cuenta con una extensa red de corresponsales en todo el país.

El conflicto en Siria se ha convertido en una compleja guerra que implica a una multitud de actores, sirios y extranjeros. Los esfuerzos diplomáticos para poner fin a una verdadera carnicería no han dado frutos hasta ahora.

Este martes, las fuerzas del régimen estaban a punto de retomar la ciudad de Alepo (norte) en su totalidad, infligiendo una dura derrota a los rebeldes, la más importante para la oposición al gobierno desde el comienzo del conflicto.

Por su parte, la agencia de la ONU para la protección de la infancia (Unicef) subrayó hoy que “es hora de que el mundo se ponga en pie por los niños de Alepo, para poner fin a la pesadilla que están sufriendo”.

El director regional de Unicef, Geert Cappelaere, denunció en un comunicado que “miles de niños están sufriendo en silencio y bajo un brutal ataque (en Alepo), mientras el mundo observa”.

En este sentido, apuntó que un gran número de menores, que podría llegar al centenar, se encuentra “sin compañía o separados de sus familias”, atrapados en un edificio del este de Alepo, sometido al continuo castigo de la artillería y los bombardeos por parte de Moscú y Damasco, según “informaciones de un doctor de la ciudad”.

Con información de AFP y EFE