De acuerdo con Reuters, Erick Prince, fundador de Blackwater y cercano al presidente de EE. UU. Donald Trump, está buscando apoyo político y económico para “desplegar 5 mil soldados contratados” para acabar con el régimen de Nicolás Maduro.
Una de esas fuentes relató a la agencia que Prince tuvo varias reuniones durante el mes de abril en Estados Unidos y Europa en busca de ese apoyo, que principalmente se basa en conseguir 40 millones de dólares para pagar a soldados “colombianos y de otras naciones latinoamericanas (Perú, Ecuador) para realizar operaciones de combate y estabilización”.
Algunos expertos contactados por Reuters calificaron este plan como “políticamente inverosímil y potencialmente peligroso porque podría desencadenar una guerra civil”.
Lital Leshem, director de relaciones con inversionistas de la firma de capital privado de Prince, anteriormente confirmó el interés de Prince en las operaciones de seguridad de Venezuela: “Él tiene una solución para Venezuela, al igual que tiene una solución para muchos otros lugares”, cita la agencia británica.
Erick Prince, con la empresa de seguridad Blackwater, ha estado ligado a varios gobiernos de su país. Reuters recuerda que fue pionero en los contratos militares privados durante la guerra de Irak. En 2007, mercenarios de Blackwater dispararon y mataron a 17 civiles iraquíes en la Plaza Nisour, en Bagdad.
Además, en los últimos dos años ha liderado una campaña para convencer a Trump de que reemplace los soldados estadounidenses en Afganistán con contratistas de seguridad de su empresa, finaliza Reuters.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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