Atlas dimitió con una carta que difundió en su cuenta de Twitter la misma semana en la que se agotaba su contrato de 130 días en el Gobierno y que no continuaba.

El siguiente trino contiene la carta en la que el médico dice que se le acaba su contrato con el gobierno de Donald Trump:

El neurorradiálogo, sin experiencia previa en políticas de salud pública ni enfermedades infecciosas, llegó a la Casa Blanca de la mano del yerno y asesor de Trump, Jared Kushner, y se incorporó al grupo de trabajo contra el coronavirus junto a los doctores Anthony Fauci o Deborah Brix.

Atlas promovió tesis como la rápida reapertura de escuelas y puestos de trabajo, así como que las autoridades sanitarias no debían preocuparse por las infecciones entre gente joven o sana.

El médico chocó con sus colegas en el grupo de trabajo y con otros asesores en la Casa Blanca, pero sus tesis llamaron la atención de Trump, que lo convirtió en su asesor de referencia.

La doctora Celine Grounder, miembro del equipo de asesores del presidente electo Joe Biden para enfrentar la crisis por coronavirus, lanzó esta dura frase contra Atlas dicha en una entrevista con CNBC, que recoge el diario británico The Guardian:

“Usted no consultaría un podólogo (especialista en los pies) para tratar un ataque cardiaco, y eso es esencialmente lo que sucedía (con Atlas)”, señaló la experta, con beneplácito.

Y agregó: “Me alivia que en el futuro, personas calificadas, gente experta en enfermedades infecciosas y epidemiólogos como yo estemos ayudando a liderar este esfuerzo”.

Estas son las recomendaciones más criticadas al asesor de Donald Trump

Algunas de las ideas de Atlas que Donald Trump abrazó sin fundamento científico fueron que la pandemia estaba a punto de terminar en Estados Unidos o que habría una vacuna disponible antes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.

También cuestionaba la eficacia de las mascarillas o del distanciamiento social para combatir la expansión del virus. Atlas sostenía, falsamente, que los niños infectados con coronavirus no contagiaban a otras personas, recalca The New York Times.

Ese diario señala que Atlas defendía las teorías de inmunidad de rebaño, que para otros expertos, incluida la OMS, no es viable, pues significaría pérdidas de vidas, pero Atlas sostenía que el COVID-19 no era mortal.

A mediados de octubre, poco antes de los comicios, Twitter le eliminó un mensaje que decía: “Funcionan las máscaras: NO”, recuerda la agencia Efe.

Según un exfuncionario de la Casa Blanca consultado por el diario The Washington Post, Atlas “fue lo peor que le pasó a Trump en 2020 desde una perspectiva de personal”.

Atlas, que en las últimas semanas perdió el protagonismo que había ganado y estaba apartado del grupo de trabajo, deja sus funciones con la pandemia desatada en Estados Unidos, con más de 13,5 millones de casos confirmados y más de 268.000 muertos, según cifras recogidas por la Universidad Johns Hopkins.

En su carta de despedida, sin embargo, Atlas defendió las tesis que durante meses guiaron la estrategia de la Casa Blanca y Trump.

“Quizás más que nada, mi consejo siempre se centró en minimizar todos los daños de la pandemia como de las políticas estructurales mismas, especialmente para la clase trabajadora y los pobres”, apuntó el neurorradiólogo.

“Aunque algunos -agregó Atlas- pueden estar en desacuerdo con esas recomendaciones, es el libre intercambio de ideas lo que conduce a las verdades científicas, que son la base misma de una sociedad civilizada”.

El registro de medios como CBS no dejó pasar el hecho de que las opiniones de Atlas fueron muy controvertidas: