A los 3 años, una olla de agua hirviendo le cayó encima y le quemó varias partes del cuerpo. De acuerdo con el Washington Post, el accidente fue tan grave, que los médicos le advirtieron a su madre que se preparara para la muerte del niño, lo que ella se rehusó a creer.

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Poco a poco fue sanando, pero a los 5 años Queiroz fue secuestrado y aunque eventualmente fue regresado a su madre sin recibir ningún daño, su familia debió enfrentar la muerte del padre en el mismo año.

5 años después, cayó sobre una roca luego de haber trepado un árbol para ver a una serpiente que colgaba de una rama. Del golpe, uno de sus riñones quedó casi partido por la mitad y los médicos tuvieron que removerlo eventualmente. De ahí, se ganó el apodo de ‘Sem Rim’, que significa ‘Sin Riñón’.

Aunque los médicos le habían dicho a Queiroz que se alejara de los deportes, a los 11 años comenzó a involucrarse en el canotaje gracias a un proyecto del gobierno en su natal Ubaitaba.

Desde su primer contacto con el agua, Queiroz no ha parado de triunfar: a los 19 años obtuvo su primer título de campeón mundial, logro que ya ha repetido en dos ocasiones; y ahora, a sus 22 años, acaba de convertirse en el primer medallista brasileño en esta disciplina, al ganar el segundo lugar en los 1.000 metros de canotaje de velocidad.