Martín dijo que sentía “culpa por no estar produciendo”, siguiendo el libreto de flojo y perezoso que viene construyendo alrededor suyo desde hace años, pero el actor lo desmintió: “No seas pajudo. No haces sino trabajar, huevón. Yo no te he visto acostado acá nunca”, añadió.

“A mi papá le encanta lavar mi imagen”, acotó él a su vez, e incluso mencionó una ocasión en que su padre lo reprendió cuando era más joven por permanecer acostado. Sin embargo, su padre volvió a decir que no fue por eso: “Esa vez tuve que levantar a dos muchachas de ahí, entonces es distinto. Tuve que salir de ese par de alepruces a la brava”, contó, en medio de las risas de su hijo.

Luego, el hijo le dirigió una especie de queja: “Me han seguido insultando. No aguanto más la insultadera y las abominaciones que me lanzan”, dijo. “Yo no sé si te las has ganado gratuitamente, porque es que sales con unas vainas que no me gustan. No me gusta que insulten a mis hijos”, le contestaba su padre.

Martín también le preguntó, con sorna, por qué no lo había vuelto a defender en redes sociales, a lo que Gerardo no pudoo sino reconocer que “es bastante jodido defenderte”.

“Por ejemplo ese programa tiene unas cosas fuertes. A mí el programa me gusta, por lo general me gusta mucho, pero esa parte de Pep y Memo no”: Gerardo de Francisco

Luego, Martín preguntó de dónde creía que venía su gusto por “la ordinariez, por la vulgaridad y la chabacanería”, y su padre también lo desmintió: “No tengo ni idea porque vos aquí en la casa no has dicho ni un carajo. No te he oído decir un carajo en la casa nunca y en televisión salís con unas vainas…”, aseguró.

El también periodista bromeó con que extrañaba mucho algunas de su casa como “almorzar trancado, con bastantes harinas” y dormir entre sus padres hasta las 5 de la tarde, y su papá le siguió la corriente:

“No, yo también, claro. Nuestro bebé de 53 ahí en la cama es una delicia. Sobándole la barriga y todo. Rico”, dijo.