En Tolima, como a nivel nacional, buena parte de la clase política tradicional apoyó la candidatura presidencial de Federico Gutiérrez, pero, tras la derrota, algunos expresaron su apoyo a la campaña de Rodolfo Hernández y otros guardan peculiar silencio sobre su preferencia electoral para segunda vuelta.

En lo que atañe a los congresistas en ejercicio y próximos a terminar su periodo, solo los representantes José Élver Hernández (partido Conservador) y Ricardo Ferro (Centro Democrático) han hecho público su apoyo a Hernández, mientras que Ángel María Gaitán ratificó su apoyo al candidato Gustavo Petro.

Por su parte, los representantes Adriana Matiz (partido Conservador), Jaime Yepes (partido de la U) y Aquileo Medina (Cambio Radical), así como el senador Miguel Barreto (partido Conservador) no han dicho por quién van a votar, aunque algunos presumen que tácitamente están con el exalcalde de Bucaramanga.

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Recordemos que, entre líneas, la dirección conservadora pidió a toda su militancia votar por Hernández, mientras que Cambio Radical no ha dado ninguna directriz para la segunda vuelta y en la U, aunque la mayoría de su bancada en el Congreso está con Hernández, dejaron en libertad a sus miembros.

Entre el grupo de congresistas electos, los representantes Carlos Edward Osorio (Centro Democrático) y Alejandro Martínez (partido Conservador) votarán por Hernández, mientras que las representantes Olga Beatriz González (partido Liberal) y Martha Alfonso (Pacto Histórico) cantaron su apoyo a Petro hace varias semanas, incluso antes de primera vuelta.

Aunque se estima que los representantes Gerardo Yepes, Delcy Isaza y el senador Óscar Barreto, del partido Conservador, podrían apoyar a Hernández, no se han pronunciado.

La lectura que algunos le han dado a ese silencio es que, al tratarse de una elección tan apretada, en la que cualquiera de los dos puede ganar, Barreto Quiroga (y naturalmente los miembros de su grupo político: Matiz, Yepes e Isaza) prefiere no inclinarse abiertamente por ninguno, para dejar abierta una posibilidad de diálogo con ambos. Es decir, le apostaría a un gana-gana.

Hace pocas semanas, en una declaración libre de compromisos y que se ajustaba a la narrativa de cambio nacional, Barreto dijo que le gustaban todos los candidatos, porque hacen parte del juego de la democracia y sostuvo que acompañaría las acciones que reduzcan desigualdades, independientemente de la persona que las lidere.

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Esta semana, la senadora electa Jahel Quiroga, del Pacto Histórico, aseguró a través de redes sociales que líderes rurales de corriente barretista en el sur del Tolima se sumaron a la propuesta de Petro, pero no sabe si esa adhesión se hizo con el beneplácito de la dirigencia azul liderada por el exgobernador Barreto.

En igual sentido se estima que el representante Yepes ha decidido guardado silencio. Aunque ya no va a continuar en el Congreso, es un actor vigente de la política local, ostenta el liderazgo de la U en el Tolima y dirige una estructura propia.

Yepes, pocos días antes de la primera vuelta, se reunió con Álvaro Echeverry Londoño, un abogado cercano al senador Roy Barreras que fungió como secretario General de la U hasta 2020 y que hoy está en el Pacto Histórico. Según se dijo en su momento, Yepes se acercó a la coalición de partidos que lidera Petro.

Qué se sabe de la participación de Petro en una película

El presidente Gustavo Petro será el primer presidente en aparecer en una película. Ningún mandatario en ningún país del mundo usó su cargo para estar en un papel dentro de un filme, pero el mandatario colombiano sí lo hará. Se sabe que el presidente saldrá como un extra dentro de una de las escenas de la película que relata la historia del almirante Padilla, en la época de la descolonización, y que la película se graba con recursos público: una parte los entregó RTVC y la otra, el Ministerio de las TICS. Detrás de la película está la productora Valencia Producciones FX y hay varias personalidades del cine y la televisión colombiana involucrados en su realización. En total, la película tiene un contrato en el Secop firmado por casi 4 millones de dólares para su ejecución.