Según el prestigioso medio, estas dudas se generaron cuando los anunciantes notaron que muchos influenciadores compran usuarios falsos para hacerles creer a sus fanáticos que tienen poder en las redes sociales.

Estas empresas les pagan a los influenciadores desde 200 dólares (600 mil pesos colombianos) hasta 500.000 dólares (unos 1.700 millones de pesos colombianos) por una publicación en Instagram o un video en YouTube; el precio varía dependiendo de los seguidores que tengan, apuntó WSJ.

Varias marcas como Ipsy, Gap y Volvic Water han optado por retroceder y cambiar su estrategia de publicidad usando otros métodos en los que puedan tener una medición precisa de lo que generan sus anuncios en el público, ya que en redes sociales no existe un método verificado, según el mismo medio.

Las empresas no son las únicas que han notado el engaño, los usuarios de Instagram también afirman que es muy fácil reconocer cuando un influenciador está recomendando un producto porque le pagaron y por lo tanto prefieren omitir la publicación o el video, de acuerdo con La República.

“Los consumidores pueden ver si alguien se preocupa honestamente por un producto o si solo están tratando de impulsarlo”, dijo Anders Ankarlid, director ejecutivo del minorista de papelería en línea A Good Company a The Wall Street Journal.

A pesar de que el ‘engagement’ ha bajado significativamente entre los usuarios y los influenciadores, el dinero que pagan las marcas a las personalidades en redes sociales subió un 50% en comparación con 2017, aseguró el mismo medio.