La compañía editora cómic, Kabushiki Kaisha Shueisa, destacó que, aunque no ofrecen los mismos servicios, el consumidor relacionaría directamente los restaurantes de manera equivocada con el anime por la similitud ortográfica y fonética entre ambas marcas, informó Asuntos Legales.

“Si bien no existe conexidad competitiva entre los signos, la marca solicitada afecta los derechos de autor del opositor que es también una causal de irregistrabilidad prevista en la Decisión 486”, dijo Luisa Pérez, asociada de Buriticá Abogados al rotativo.

Por esto, tras un minucioso análisis, la entidad determinó que pese a que el logo de los restaurantes estaba conformado por varios elementos distintos al de Dragon Ball Z, el consumidor no podría recordarlo ni hacer una asociación directa a ninguna empresa diferente al cómic, por lo que negó la solicitud de registro de marca, destacó el medio.

“El signo solicitado no cuenta con otros elementos gráficos que le permitieran al público identificarlo. Carece de la fuerza distintiva necesaria para ser diferenciado en el mercado”, resaltó la superintendencia, de acuerdo con Asuntos Legales.