Era el minuto 71, el partido se encontraba 2-1 y el equipo de Ámsterdam tenía un tiro de esquina a su favor.

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Dávinson fue al área a buscar el cabezazo, y luego de que el balón quedará huérfano después del centro, el defensor hizo la acrobática jugada y mandó la pelota al fondo de la red.

La celebración no pudo ser mejor: el colombiano hizo un curioso baile, con mucho sabor, para expresar la felicidad de la ‘filigrana’ que acababa de hacer.