Con 30 años, Pantano reitera su decisión respecto a no haber dado la pelea legal para limpiar su nombre después de ser acusado por ‘dopping’, con una hormona denominada eritropoyetina (EPO). Además, insiste en que él no lo hizo y, aún hoy, no entiende cómo entró esa sustancia en su cuerpo, relató en ‘Los Informantes’.

Hace tres años era uno de los ciclistas con mayor proyección del país. En 2016, ganó la etapa 15 del Tour de Francia en Suiza, había sido contratado por el equipo al que soñaba pertenecer desde niño, el Trek-Segafredo, y era el gregario del reconocido Alberto Contador.

Según ‘Los Informantes’, en aquella época sus fanáticos lo esperaban a la salida de su apartamento en Cali para acompañarlo en parte de su entrenamiento por las empinadas carreteras de la ciudad.

Nunca pasó por su cabeza, que luego de 12 años, su camino en el ciclismo terminaría con una llamada donde le informaron que había salido positivo en la prueba de sustancias prohibidas: “Yo pensé que me estaban mamando gallo. Yo no lo podía creer. Primero yo nunca he usado el EPO y, segundo, ¿me vienen a notificar después de dos meses?”, declaró al programa.

Reconoció que le daba pena hasta salir a la calle porque se sentía señalado como si fuera un ladrón o hubiera matado a alguien. Incluso cuando la gente lo distinguía en la calle le decían: “Estamos con vos, vos sos el orgullo del Valle”.

Hasta el mismo presidente de la Federación Nacional de Ciclismo, José Ovidio González, afirmó en entrevista con ‘Los Informantes’: “Puedo dar fe que es un hombre sano, de una familia muy sana”.

Sin embargo, en el peor momento eso de nada sirvió porque los exámenes decían lo contrario y demostrar que decía la verdad le hubiera representado perder su patrimonio.

Al principio tuvo ganas incluso de tirarse por un balcón del edificio donde vivía y comentó con tristeza que la gente no piensa que llegó a ese punto. “Ya no tengo que demostrarle nada a nadie y cuando se cierra una puerta se abren más”,  reflexionó en el programa.

Lo único que le interesa es su familia y dice que será duro decirles a sus hijos lo que pasó porque admite que lo ven como un ídolo  y no quiere decepcionarlos. Al final con mucha tristeza, pero con consuelo cree que “ellos saben qué clase de papá tienen y espero que cuando tenga más capacidad de entendimiento lo puedan comprender”.